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'Kaspar Hause. El huérfano de Europa'
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"Kaspar Hause. El huérfano de Europa"

Estreno: "Kaspar Hauser. El huérfano de Europa"

miércoles 23 de marzo de 2016, 09:44h
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"Kaspar Hause. El huérfano de Europa" por la compañía La Phármaco es un esteno absoluto, que se presenta en la Sala Negra de los Teatros del Canal, hasta el 25 de marzo.
Reportaje fotográfico y vídeo del ensayo general de "Kaspar Hause. El huérfano de Europa" por Carlos de Luna Béjar. "Kaspar Hause. El huérfano de Europa" por la compañía La Phármaco es un esteno absoluto, que se presenta en la Sala Negra de los Teatros del Canal, hasta el 25 de marzo. El montaje (un solo de danza contemporánea) está interpretado y coreografiado por Luz Arcas (Premio Ojo Crítico de Danza 2015). Y la obra está dentro del XXXIII Festival de Otoño a Primavera.

El jueves 24, la artista ofrecerá un encuentro con el público tras finalizar la función, con entrada libre hasta completar aforo.

La Phármaco introduce como leit motiv de esta creación: "Mirarlo todo con los ojos de quién no esperaba ni necesitaba el mundo".

La pieza hurga en el misterio de Kaspar Hauser... Y es un solo de danza contemporánea con música original en directo al piano y la percusión.

En mayo de 1828, un adolescente de unos 16 años y aspecto desaliñado aparecía en la ciudad de Núremberg. Se podría considerar que era un niño-salvaje. Su aparición se convirtió en un fenómeno social y numerosos expertos en educación y leyes intentaron (y lo consiguieron) que hablase y se moviese con una cierta fluidez y normalidad. Pero nunca quedó claro su origen (se especuló con que era perteneciente a una casa real europea), aunque, según él pudo explicar, había estado toda su vida encerrado, sin contacto con seres humanos...

Su muerte fue el colofón al misterio, ya que falleció en extrañas circunstancias.

Luz Arcas explica:

“La obra está inspirada en Kaspar Hauser, en la persona que da título a la obra. Hemos recogido cinco momentos de su vida, de los más significativos de su biografía, sin entrar en los detalles como su aparición o su muerte u otros más truculentos, nos hemos centrado en cinco momentos de su vida. Nos hemos centrado para construir la obra en el personaje, en una persona viva, es la primera vez que nos acercamos a bailar a una persona que ha existido, porque hasta ahora habíamos trabajado sobre personajes de ficción o temas más abstractos, y hemos intentado, ante todo, acercarnos a esa persona que ha pasado por ese mundo e intentar encarnarlo a nuestra manera o bajo nuestra mirada su experiencia, su paso por el mundo y su forma de mirarlo... todo eso traducido al movimiento, a la coreografía, a la danza y a la música también, un poco todo eso, porque hasta la música está pasada por su sensibilidad, porque tocaba también el piano y lo tocaba de una manera muy peculiar, como todo lo que hacía, y la música esta pasada por esa forma de comprender el mundo, el ritmo, el sonido y he intentado transmitir a grandes rasgos el estupor del personaje ante la realidad, la civilización y como intentó por todos los medios encontrar un lugar en el mundo que, finalmente, le dio la espalda.”

El director, Abraham Gragera, comenta cuál era la idea de ellos al acercarse a este personaje:

“Hay una manera de aproximarse al personaje, que es la que han tocado todos los que han hecho algo sobre él, incluso Herzog, aunque esa película es muy singular, pero de todos modos es como estereotipada. Se recoge sobre todo la leyenda de esa persona, una leyenda muy peculiar, que esta pasada por el tamiz del romanticismo, se parece un poco a los cuentos populares, un heredero bastardo de una dinastía, que es mandado asesinar y quien lo tiene que hacer no se atreve a hacerlo y lo encierra en una torre, etc, etc... Nosotros hemos tratado de desembarazarnos de toda esa carga que ya tiene culturalmente el personaje y nos hemos centrado en la experiencia más profunda, más animal de esa persona real, en su choque con la civilización, con la sociedad, con la misma naturaleza… una persona que cuando salió de su encierro era hipersensible a los campos magnéticos, los colores le dolían , los olores le dolían, todo son una serie de reacciones y de asociaciones mentales, una inteligencia reaccionando ante el mundo, eso es lo que hemos tratado de buscar, hemos tratado de limpiar al protagonista de como lo han visto hasta el momento y tratar de llevarlo a un universo puramente físico y sensorial.”

Sobre Kaspar Hauser se han escrito libros, se han realizado películas, obras de teatro, pero es la primera vez que se hace danza totalmente. Luz lo entiende así:

“Es danza porque nos dedicamos a la danza y lo vemos todo con la inteligencia de la danza, con esa sensibilidad y en realidad el personaje ofrece unas posibilidades de partitura física, de pautas, como de instrucciones... En el libro de Anselm von Feuerbach, que no es literatura, sino ciencia, el relato acaba siendo una descripción de pautas susceptibles de ser bailadas, como los apoyos en el suelo, la mirada, las tensiones que tenía en los brazos, los ataques que le daban cuando recibía algún estimulo que pasaba el nivel que él podía aceptar, que era muy poco, es decir tenía una hipersensibilidad a todo, y luego su propia relación con el tiempo, con el espacio, con su propia interioridad, incluso su propia relación con el lenguaje hablado, que también intentamos traducir con signos dentro de la danza, el lenguaje más gestual o más teatral, porque no es simplemente un ser a grandes rasgos, sino que hay detalles y la danza se deja empapar de esos detalles, y en concreto lo que le pasaba también con el ritmo lo hemos traducido...”

Y será Abraham quién responda a una cuestión evidente: ¿Por qué Kaspar Hauser y por qué ahora?

“Lo descubrí de joven, cuando leí el libro de Feuerbach, en la única edición en español, y aparte de que el libro me pareció una maravilla, una obra maestra del humanismo, el personaje me fascino, precisamente porque no era un niño salvaje, como muchas veces nos lo cuentan, no era un niño criado por lobos, ni un ser incivilizado, era refinado, casi aristocrático, con una sensibilidad extrema y con una inteligencia muy peculiar, con una lógica paradójica muy peculiar que me llamo mucho la atención porque era muy poética. Y la primera vez que vi una obra de Luz, que fue “El monstruo de las dos espaldas", tuve una súbita revelación, vi el universo de Kaspar, lo que había visto en esa persona lo vi en esa danza y en esa interprete y coreógrafa, fue natural, tuve la intuición y se lo propuse. Luego se nos cruzaron otros trabajos y hubo que posponerlo hasta el año pasado.”

Por último, la música, y sobre esa música, piano y percusión, habla su compositor e intérprete, Carlos González:

“Hay un mestizaje de estilos y una libertad estética, porque Kaspar Hauser va descubriendo un mundo y así encontramos desde música testural, citas de piezas clásicas, folclore rítmico... la verdad es que ha sido la música más atrevida que he hecho nunca y dentro de eso tiene una unidad es una música hecha para la danza, tiene una simbiosis total, no son piezas aisladas, y ese ha sido el reto.”

Y es que como explican los componentes de La Phármaco:

“Trabajamos orgánicamente, es decir todo surge conjuntamente, la música, la danza, se va analizando todo después de los ensayos, y se van buscando las analogías y las correspondencias con objeto de que sea una obra orgánica, que no esté compuesta a base de parches, en el que la música, que es un elemento fundamental como las luces, porque nuestras propuestas son muy desnudas, que la música no sea ilustrativa, que no sea algo que este ahí acompañando o adornando, es una cosa fundamental que tiene un sentido dramatúrgico, es decir está contando también la historia de alguna manera.”

LA PHÁRMACO Y SU CONCEPCIÓN DE LA DANZA

Desde su nacimiento, en el año 2009, La Phármaco, con la bailarina y coreógrafa Luz Arcas al frente, se ha propuesto recuperar el concepto clásico de ceremonia escénica: el espectáculo total. La compañía cree que la danza no se limita a una cuestión de géneros ni de estilos, sino que su labor es tratar de hacer visible lo que estaba oscuro. La Phármaco encuentra en los clásicos de la literatura universal un espejo apropiado para reflejar nuestra época, al tiempo que reivindica la ceremonia escénica como mecanismo necesario, social y humanista.

Coreografía e interpretación: Luz Arcas

Composición e interpretación musical: Carlos González

Dirección y dramaturgia: Luz Arcas y Abraham Gragera

La obra está dividida en cinco cuadros que recrean experiencias reales de la biografía de Kaspar Hauser:

Cuadro 1: Un extraño joven (La aparición de Kaspar en Nuremberg)

Cuadro 2: El color blanco me ha mordido (La primera experiencia con la nieve)

Cuadro 3: Jinete como mi padre quiero (El peculiar talento de Kaspar para la equitación)

Cuadro 4: El otro del espejo (La extrañeza de Kaspar ante el propio Kaspar en el espejo)

Cuadro 5: Se hará de noche (La primera visión de la noche estrellada)

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