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La Semana Santa vuelve a Toro después de dos años de parón
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La Semana Santa vuelve a Toro después de dos años de parón

viernes 08 de abril de 2022, 09:58h

La ciudad zamorana de Toro vuelve a celebrar su Semana Santa. Atrás han quedado dos duros años en los que los toresanos han visto como una de sus celebraciones más queridas tuvo que ser suspendida.

Las calles de la ciudad cermeña se volverán a llenar de vecinos y visitantes para vivir en directo esta antigua tradición que, nacida del fervor espontáneo de sus gentes, muestra el sentimiento y el compromiso que sienten por estas fechas de la Pasión quienes se sienten orgullosos valedores de sus propios legados. Pero como reza en su lema turístico, Toro es Infinito porque infinitas son las propuestas que ofrece esta histórica ciudad bañada por el Duero. Su patrimonio monumental, su cultura, su arte, su gastronomía o sus vinos nos animan a elegirla para estas vacaciones.

Semana Santa 2022

Enmarcada dentro de la tradición de la Semana de Pasión castellana y declarada de Interés Turístico Regional, la Semana Santa de Toro y las seis cofradías toresanas presumen de contar en sus procesiones con valiosas tallas.

Dentro de los múltiples actos que se llevan a cabo durante estos días algunos destacan sobre el resto. Hablamos de la Bendición de los Conqueros o “Cagalentejas”, emotivo acto que tiene lugar el Jueves Santo y en el que los cofrades hacen juramento de silencio y portan la típica conca de catar vino con la que piden limosna para la cofradía.

Un acto que sobrecoge es el Rezo y Canto de las “Cinco Llagas” que se llevará a cabo a la finalización del Vía Crucis Procesional del Miércoles Santo en el increíble escenario que es la Colegiata de Santa María la Mayor; emotivo y antiguo rito religioso que congrega a numeroso público.

También la Procesión de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla, que se celebra el Viernes Santo, atrae la mirada de todos, estando considerada como una de las más largas de España.

Semana Santa de Toro que se completa con la Procesión de Nuestra Señora de los Dolores el Viernes de Dolores; la Bendición de los Ramos y Procesión de la Borriquilla, el Vía Crucis en la iglesia de San Julián y la Procesión del Santísimo Cristo de la Misericordia el Domingo de Ramos; el Miserere y la Procesión del Santísimo Cristo del Amparo el Lunes Santo; el Traslado en Procesión del Santo Ecce-Homo el Martes Santo; el Acto de “Vestir Santos” el Miércoles Santo; el Acto de Besapies al Santísimo Cristo, la Celebración de la Cena del Señor en la iglesia de San Juan Bautista de Tagarabuena y la Procesión del Santísimo Cristo de la Vera Cruz por las calles de Tagarabuena el Jueves Santo; el Sermón del Mandato, la Procesión Oficial de Jesús Muerto, el Sermón del Desenclavo y la Vela del Jesús Yacente el Viernes Santo; Vela a la Santísima Virgen de la Soledad, Rosario de lectura y rezo y Procesión de la Soledad el Sábado Santo y para acabar, la Procesión de Jesús Resucitado el Domingo de Resurrección.

Patrimonio de Toro

Si buscas el patrimonio más exquisito, el arte más cautivador y la gastronomía y los vinos más deliciosos Toro es tu paraíso particular para esta Semana Santa. Recomendamos que la primera visita sea al Alcázar, origen de la ciudad y en la actualidad Centro de Recepción de Visitantes. No olvides subir a lo más alto de la fortaleza para admirar una espectacular vista del puente románico y la Vega de Toro y su Alfoz.

Una de las señas de identidad más importantes de Toro es su patrimonio religioso. Con la Colegiata de Santa María la Mayor a la cabeza, es fiel reflejo de la importancia alcanzada por Toro en el siglo XII. En el interior te sorprenderá la Portada de la Majestad, universo pétreo del siglo XIII que conserva su policromía original. Iglesias como San Lorenzo el Real con el sepulcro gótico-flamenco de los Castilla-Fonseca y el retablo de Fernando Gallego; San Salvador de los Caballeros, sede del Museo de Arte Sacro; el Santo Sepulcro que perteneció a la Orden de los Caballeros del Santo Sepulcro; San Pedro del Olmo que conserva restos de pinturas murales de estilo gótico y la ermita de Nuestra Señora de la Vega que guarda la imagen del Cristo de las Batallas, patrón de la ciudad, hacen de Toro uno de los focos más importantes de arte mudéjar de la comunidad de Castilla y León. Catálogo religioso que se completa con otras iglesias igualmente interesantes y monasterios como Santa Sofía, Sancti Spiritus o el Real Monasterio de Santa Clara.

La importancia de Toro en el pasado también se ve reflejada en su patrimonio civil. El Consistorio, construido en 1778 por el que entonces era arquitecto real Ventura Rodríguez; la Torre del Reloj, construida en el siglo XVIII sobre la antigua puerta del Mercado; el Palacio de los Condes de Requena con sus patios, uno monumental a caballo entre los estilos gótico y renacentista y bellamente decorado y el sorprendente Patio del Siete que recuerda a los patios de comedia de Almagro; el Palacio de los Marqueses de Castrillo con una interesante policromía en el artesonado de la torre septentrional; el Teatro Latorre, de estilo isabelino cuyo techo está decorado con pinturas alegóricas dedicadas a dramaturgos clásicos o la Plaza de Toros, espléndido ejemplo de arquitectura tradicional del siglo XIX construida en madera sobre muros de tapial y ladrillo, siendo de especial interés el Patio de las Suertes.

Toro y su Alfoz cuenta con dos interesantes espacios museísticos. En la ciudad, el Museo del Queso donde la Familia Chillón muestra su historia, la tradición quesera de esta tierra y los procesos productivos de uno de los productos que son santo y seña de la gastronomía toresana. El otro es el Museo del Vino en el vecino pueblo de Morales de Toro y en el que se cuenta la historia del vino de Toro y se explica el proceso de la vinificación.

Otra forma de descubrir la tradición vitivinícola de Toro es con la Ruta por Bodegas, una atractiva experiencia que te llevará por tres de las numerosas bodegas subterráneas tradicionales que hay en el subsuelo toresano, la del Ayuntamiento, la de la Cámara Agraria y la del Palacio de los Condes de Requena.

Recorrer las calles de Toro y admirar y sorprendernos con las joyas que nos aguardan nos abren el apetito. Es el momento de sentarnos alrededor de una mesa y disfrutar con las viandas de las que esta tierra es generosa. Embutidos, quesos, verduras y hortalizas, carnes, un delicioso pan…; todo aparece ante nuestros ojos mientras las pupilas gustativas empiezan a hacer su trabajo. Lo disfrutamos con calma, saboreando cada bocado que acompañamos con un vino de la D.O. Toro, fiel descendiente de aquel que, ensalzado en el pasado por los peregrinos que se dirigían a Compostela por su elixir calórico, fue el primero en pisar las Américas, ideal para soportar las exigencias de tan largo viaje por su cuerpo y larga duración.

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