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La Ruta del Vino de Rueda celebra el Día Mundial del Enoturismo con visitas a bodegas subterráneas
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La Ruta del Vino de Rueda celebra el Día Mundial del Enoturismo con visitas a bodegas subterráneas

El destino castellanoleonés conocido por su vino, su gastronomía, sus paisajes y su patrimonio, la Ruta del Vino de Rueda, se prepara para celebrar el Día Mundial del Enoturismo bajo las entrañas de la tierra, desde el día 4 hasta el día 12 de noviembre, siendo este segundo domingo del mes el día reconocido mundialmente del enoturismo. Así, esta semana se convierte en una ocasión especial para descubrir la gran riqueza del patrimonio único subterráneo con el que cuenta la Ruta. De gran importancia por su historia, arquitectura y por considerarse verdaderas joyas vinícolas bajo tierra.

A lo largo de todos los pueblos que componen la Ruta del Vino de Rueda se encuentran, a los pies del visitante, un tesoro enológico de incalculable valor: cientos de bodegas subterráneas que, a diferencia de otras zonas de producción vinícola en España, están construidas en su mayoría bajo las casas. Así, durante siglos, viticultores y bodegueros elaboraban y conservaban sus vinos en el subsuelo de su hogar, conviviendo con su vino y forjando una estrecha relación entre el hombre y el vino.

Este patrimonio vinícola subterráneo es una muestra evidente de la importancia que el vino tuvo en la zona desde el siglo XV al XVIII, época dorada de Rueda, y ha hecho merecedora a la Ruta del Vino de Rueda de un proyecto pionero en España para su puesta en valor, concedido por el Ministerio de Turismo a través de la convocatoria Experiencias Turismo España

Un mundo por descubrir bajo el suelo: Bodegas subterráneas

El visitante tiene la oportunidad de conocer el rico patrimonio vinícola subterráneo de la Ruta del Vino de Rueda a través de infinidad de actividades. Gracias a la iniciativa pública y privada, el territorio cuenta con experiencias en torno a las bodegas que permiten conocer la cultura y la historia del vino, descubrir el singular trabajo de los afinadores del queso, disfrutar de la gastronomía de la zona o, incluso, dormir a pierna suelta sobre siglos de historia.

Son varios los municipios que han apostado a lo largo de estos años por recuperar su historia y transmitir su legado vinícola al visitante a través de la apertura al público de sus bodegas subterráneas, verdaderos museos etnográficos y enológicos bajo tierra. Podemos encontrar buenos ejemplos de ellos en La Seca, Madrigal de la Altas Torres, Nava del Rey, Medina del Campo o en Fresno El Viejo, que alberga la original ‘Bodega de Plastilina’. De igual modo, algunas iniciativas privadas con marcas detrás de reconocido prestigio abogan por dar vida a las que durante cientos de años fueran la casa del vino. Bodegas como Campo Eliseo, Garciarévalo, De Alberto, Félix Sanz, Menade, Muelas, El Hilo de Ariadna (- Bodegas Yllera) o Mocén mantienen intactas sus bodegas subterráneas y las muestras al visitante en un recorrido que permite conocer cómo se elaboraba el vino hasta no hace tanto. En todas ellas, estas galerías medievales siguen cumpliendo su función de guarda e, incluso, en algunas, se elabora de manera íntegra lo que se conoce como ‘vinos subterráneos’.

Asimismo las bodegas bajo tierra dan la posibilidad al visitante de realizar quesoturismo, a través de un proyecto pionero en España originario de la Asociación de Quesos de Bodega, unión de tres queserías que han encontrado en este tipo de estructuras subterráneas unas cualidades que no se pueden reproducir de manera artificial en cuanto al afinado de sus quesos. A día de hoy estos quesos pueden degustarse gracias a Campovieja y Rueda Chessemonger, merecedores ambos del Gran Cincho de Oro 2022.

A la vez, los amantes del gastroturismo o turismo gastronómico encontrarán en las cavas subterráneas un rincón único donde degustar la mejor gastronomía del territorio. Y es que, el afamado cocinero Martín Berasategui eligió este singular espacio para el desarrollo de su último proyecto: El Hilo de Ariadna by Martín Berasategui, una gastrobodega ubicada en las entrañas de Bodegas Yllera, en la localidad de Rueda.

Por último, el visitante puede explorar la herencia histórica del vino en los alojamientos con bodega, es decir, lugares donde descansar y alojarse, pero con una particularidad: tienen bodegas subterráneas propias. Ejemplo de ellos son Casa Rura Villa Calera y El Jaraiz de Don Marciano.

Otras actividades para disfrutar durante esta semana y no olvidar

Además de todas las actividades que realizar en bodegas subterráneas, La Ruta del Vino de Rueda propone también otras actividades marcadas en el calendario en esta semana tan especial.

Los quesos de Juan, una tienda especializada en elaboraciones artesanas en Medina del Campo, ofrece a los amantes del queso dos experiencias diferentes para degustar quesos artesanos ya sea en el Museo del Juguete o en la propia tienda.

La Bodega La Mejorada, del conocido arquitecto Rafael Moneo, celebra “Otoñeando en la Mejorada” con una visita especial que invita a los visitantes a explorar la rica historia de la bodega, su arquitectura única y los cambiantes paisajes y viñedos de la temporada en su impresionante capilla mudéjar (declarada Bien de Interés Cultural). Además, se degustarán diferentes vinos maridados con una selección de vinos y embutido como acompañamiento.

Las catas de Xokoreto se realizarán con distinguidas personalidades en la sala Ardea de la pastelería, ubicada en la localidad de Castronuño; un lugar excepcional para degustar vinos y saborear delicias culinarias gracias, entre otras, a las mejores vistas del pueblo y atardeceres de ensueño de la Reserva Natural.

Castilla Termal Olmedo también se suma a la celebración con dos planes diferentes donde el visitante puede sumergirse en la cultura vinícola que rodea el hotel con atenciones de vino blanco, una visita a una bodega con Denominación de Origen Rueda y una comida o una cena.

Por último, los Ayuntamientos de La Seca, Nava del Rey y Rueda (Valladolid) organizan “Órganos con Solera”, un ciclo de conciertos con órganos históricos “a cuatro manos” que se celebrará por segundo año consecutivo en sus iglesias. Su historia musicológica proviene del siglo XVII cuando las pujanzas mercantiles del vino se reflejaban también en las iglesias parroquiales, por lo que este año volverán a sonar como antaño.

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