Vacheron Constantin presenta en Homo Faber 2026 su nueva colección conceptual Métiers d’Art Tribute to the Animal Kingdom, una serie de seis relojes que lleva disciplinas artesanales poco habituales en la alta relojería al reducido espacio de una esfera.
Plumas, vidrio, papel, bordado de oro y madera se convierten en materia prima para dar forma a seis creaciones inspiradas en el mundo animal. Una serpiente, un pulpo, unas mantas raya, un tigre, un cocodrilo y un halcón protagonizan este proyecto en el que la relojería se transforma en soporte para obras de arte en miniatura.
La colección nace en el marco del programa de artesanía «One of Not Many», con el que la Maison busca impulsar nuevos enfoques y favorecer el diálogo entre los métiers d’art vinculados tradicionalmente al universo relojero y otras disciplinas creativas. Para ello, seis artesanos han sido invitados a trasladar sus respectivos lenguajes artísticos a una escala microscópica y a enfrentarse, al mismo tiempo, a las exigencias técnicas de un reloj plenamente funcional.
El resultado son seis piezas conceptuales en las que cada esfera plantea un desafío diferente. Todas incorporan el Calibre 2460 G4, cuyas indicaciones periféricas permiten liberar la parte central de la esfera y convertirla en un espacio destinado casi por completo a la expresión artística.
Seis técnicas, seis miradas sobre la naturaleza
Cada reloj explora un oficio diferente y propone una particular interpretación del reino animal. El proyecto reúne el arte plumario de Julien Vermeulen, la escultura en vidrio de Simone Crestani, la micropapiroflexia de Anya Midori, el bordado de oro de Laura Baverstock, la escultura en papel de Marianne Guély y la marquetería de madera de Anna Le Corno.
Más allá del resultado estético, la propuesta plantea un ejercicio de innovación técnica: adaptar procedimientos concebidos para trabajar a gran escala a dimensiones de apenas unos milímetros.
Una serpiente creada con más de 200 fragmentos de pluma
La primera de las piezas está dedicada a una serpiente imaginaria creada por Julien Vermeulen mediante el arte plumario. El animal se eleva apenas tres milímetros sobre la esfera, aunque el trabajo con las plumas consigue generar una notable sensación de volumen.
La figura está compuesta por más de 200 diminutos fragmentos obtenidos de siete plumas de faisán monal. Aplicados sobre papel de seda para permitir un corte de gran precisión, forman una superficie de tonos verdes y azulados que recuerda a las escamas. El entorno vegetal se completa con plumas de ganso, mientras que una estructura metálica desarrollada específicamente para el proyecto sirve de soporte y contribuye a potenciar la tridimensionalidad de la composición.
El desafío de esculpir un pulpo en vidrio
Simone Crestani firma una de las propuestas técnicamente más complejas de la colección: un pulpo realizado íntegramente en vidrio transparente que sobresale solo 3,5 milímetros de la esfera.
El reto consistió en trasladar una disciplina habitualmente asociada a grandes volúmenes a una dimensión extremadamente reducida. Para lograrlo fue necesario desarrollar un proceso específico de construcción progresiva, fundiendo y modelando pequeñas varillas de vidrio con herramientas de wolframio.
Tentáculos y ventosas fueron elaborados uno a uno, en una operación de enorme precisión. El resultado es una delicada composición que explora las posibilidades escultóricas del vidrio en un formato inusual incluso para esta disciplina.
Mantas raya suspendidas sobre un océano azul
La micropapiroflexia es la técnica elegida por Anya Midori para recrear un grupo de mantas raya suspendidas en las profundidades del océano.
Las figuras, de entre cinco y diez milímetros de longitud, están realizadas con papel japonés teñido a mano especialmente para el proyecto. Cada una se sitúa sobre finos ejes de latón, creando una sensación de movimiento e ingravidez sobre una esfera de oro decorada con guilloché artesanal y revestida de un intenso tono azul.
El cristal incorpora además un efecto muaré que busca reproducir las alteraciones de la luz bajo el agua. Horas, minutos, día y fecha quedan integrados discretamente en esta escena submarina, donde la funcionalidad relojera convive con una composición de carácter casi onírico.
Un tigre bordado con hilos de oro
Laura Baverstock traslada el bordado al territorio de la alta relojería con un tigre que avanza entre una densa vegetación. Para construir el pelaje del animal se emplean hilos de oro blanco y amarillo de 9 quilates, combinados con hilos negros revestidos de cerámica para definir las características rayas.
La combinación de materiales genera un efecto de relieve y claroscuro que aporta profundidad a la figura. El paisaje se completa con seda verde teñida especialmente para la obra y con hojas realizadas individualmente mediante diferentes técnicas de tejido en relieve y sedas japonesas.
El resultado convierte una técnica poco frecuente en la relojería en una composición de marcada dimensión escultórica.
Un cocodrilo de papel y precisión microscópica
La propuesta de Marianne Guély presenta un cocodrilo blanco que parece avanzar por un paisaje cubierto de hielo. Sin embargo, toda la composición está realizada en papel de algodón.
Para conseguir los diferentes niveles de profundidad, la artista combina papeles de distintos gramajes con técnicas de repujado, corte láser y ensamblaje manual. La construcción alcanza apenas tres milímetros de altura, una escala que obliga a controlar cada detalle y permite que la luz defina los contornos y relieves de la escena monocromática.
El proceso requirió meses de experimentación y el desarrollo de herramientas específicas. Las texturas del cocodrilo y del follaje fueron transferidas al papel mediante bases de latón grabadas y calentadas antes de aplicar presión, un procedimiento diseñado para obtener volumen sin perder precisión.
Doce maderas para dar alas a un halcón
La sexta creación, firmada por Anna Le Corno, explora las posibilidades de la marquetería tridimensional. Un halcón domina la esfera, construido a partir de doce especies de madera con diferentes vetas, texturas y tonalidades.
Entre los materiales utilizados figuran el eucalipto ahumado y el abedul teñido en azul oscuro. Cada fragmento ha sido trabajado y tallado a mano para reproducir las capas del plumaje y crear una sensación de movimiento.
Sobre un fondo de motivos circulares concéntricos, el ave parece preparada para emprender el vuelo. La pieza funciona así como una demostración de las posibilidades visuales y táctiles de la madera cuando se lleva a una escala inédita.
La artesanía como territorio de innovación
Con Métiers d’Art Tribute to the Animal Kingdom, Vacheron Constantin propone una reflexión sobre el futuro de los oficios artesanales aplicados a la relojería. El proyecto no se limita a recuperar técnicas tradicionales, sino que busca llevarlas a un nuevo contexto, obligando a los artesanos a replantear herramientas, materiales y procesos para adaptarlos a las dimensiones y exigencias de una esfera.
La naturaleza actúa como hilo conductor de las seis piezas, mientras que la miniaturización se convierte en el principal campo de experimentación. El resultado es una colección en la que cada reloj reúne mecánica, artesanía y creación contemporánea en apenas unos centímetros de diámetro.