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TomášBaťa, el zapatero checo visionario que calzó al mundo
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TomášBaťa, el zapatero checo visionario que calzó al mundo

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Existen muchos cuentos donde los zapateros son los protagonistas pero ninguno resulta tan motivador como la historia real de TomášBaťa. Este prodigioso zapatero nacido en Zlín, una pequeña población de Moravia, revolucionó la industria del calzado a finales del siglo XIX. Por eso, en este 2021, cuando se cumple el 145 aniversario de su nacimiento, proponemos conocer mejor su figura y seguir sus huellas por la ciudad que lo vio nacer.

TomášBaťa, este zapatero nacido en Zlín, una pequeña población de Moravia, revolucionó la industria del calzado a finales del siglo XIX

Un 24 de agosto de 1876 vino al mundo en la ciudad de Zlín, en el seno de una familia de zapateros, un niño al que inscribieron en el registro como TomášBaťa. Poco podían imaginar en su entorno que ese apellido, con el tiempo, se convertiría en sinónimo de éxito y respeto mundial. Pero no adelantemos acontecimientos, y sigamos conociendo a Tomáš, cuyas inquietudes empezaron a aflorar desde muy joven. Su deseo de conocer y aplicar nuevas técnicas no fue bien acogido por su familia, que llevaba ocho generaciones trabajando de modo más artesanal, así que decidió con solo 14 años formarse trabajando en otra empresa más avanzada. Su aventura no duró mucho, ya que el propietario comenzó a verlo como un posible competidor. Este revés, en lugar de hundirlo, fue el acicate que precisaba para crear su propia empresa de calzado.

TomášBaťa, un talento emprendedor

Apenas había cumplido 18 años cuando TomášBaťa fundó T&A Bat’aShoe Company asociándose con sus hermanos Antonín y Anna. Su deseo de seguir aprendiendo le llevó una temporada a una fábrica de montaje en Estados Unidos, y ese fue el impulso definitivo para aplicar una nueva organización del trabajo a su empresa. En ese contexto de revolución industrial de finales del siglo XIX, en 1897, lanza uno de sus modelos estrella, los baťovky, un calzado ligero de lona con puntera de cuero y de bajo precio destinado a la población trabajadora. Esta clase social, acostumbrada a llevar pesados zapatos de cuero, aseguraba que era como “caminar sobre las nubes”. No pudo encontrar mejores prescriptores para posicionar su marca.

La estancia americana de Tomáš no solo supuso un nuevo orden en la empresa sino que provocó una auténtica revolución en otras esferas externas al negocio. Impulsó la construcción de urbanizaciones cerca de sus fábricas para los trabajadores, y poco a poco la pequeña Zlín se fue transformando en una ciudad industrial, con viviendas funcionales y rodeadas de jardines. Incluso arquitectos como Le Corbusier quedó impresionado, tras su visita en 1935 dijo: “Zlín es un fenómeno brillante. Me he recorrido viajando el mundo entero y, a pesar de eso, aquí me siento realmente como en un nuevo mundo”.

Además de viviendas también se interesó por nuevas vías para facilitar el traslado de materiales a su industria, y valoró hacerlo de forma fluvial a través del río Morava. Aunque no pudo ver este anhelo cumplido, su hermanastro Jan Antonín Bat’a construyó el Canal de Bat’a cuando tomó las riendas de la empresa.

En la amplia visión estratégica de Tomáš Baťa también se incluía la educación de los trabajadores, a los que enviaba a menudo a sucursales extranjeras. Una de sus frases más recordadas es la de “No me digas que no se puede, dime que no sabes hacerlo”. No menos reseñable era su intuición mercantil, comenzó a utilizar en los precios cifras como 599, en lugar de números redondos, para favorecer una percepción más económica por parte del cliente; o su confianza en la publicidad. De hecho, incluso llegó a crear los Estudios de Cine de Zlín donde, además de sus propias películas comerciales, proyectaba otros filmes. En los años 30, este “humilde zapatero” lideraba la exportación de calzados en el mundo (en lugares como España se conocía como Bata), pero un accidente de avión acabó con su vida en 1932 (tenía 56 años) cuando aún le quedaban muchas ideas por materializar.

Aquel primer estudio de cine que fundó TomášBaťa sembró la semilla del séptimo arte en Zlín

La empresa Bat’a sobrevivió a los avatares de la historia, una dura guerra en la que se salvaron construyendo calzado militar, una posguerra en la que se centraron en zapatos de bajo costo para los bolsillos más desfavorecidos, y una posterior nacionalización comunista del negocio en 1948. Fue su hijo, Thomas J. Bat’a, quien, tras exiliarse en Canadá en 1939, no sólo mantuvo vivo el apellido sino que lo hizo brillar aún más. Bajo el nombre de Bata Shoe Organization logró vender más de 300 millones de pares de zapatos en un año. Y hasta aquí los devenires de la estirpe de zapateros Bat’a, todo lo demás pertenece a nuestra historia cercana. ¿Es o no es más interesante que un cuento infantil?

Una ruta por la Zlín de Baťa en el 145 aniversario de su nacimiento

¿Cómo sería Zlín si no hubiese nacido allí Tomáš Baťa? Eso no lo sabremos, pero lo que sí está claro es que distaría mucho de la ciudad que hoy día podemos admirar. Su concepción funcionalista, tanto en la arquitectura como en el ordenamiento urbanístico, se aprecia en las colonias obreras, villas e, incluso, en el Zlín 21. En todo este progreso tuvo mucho que ver Tomáš Baťa, por crear riqueza y empleo, ofrecer buenas condiciones laborales a sus empleados e implantar políticas sociales y de vivienda. Hay que recordar que incluso llegó a ser alcalde de la ciudad.

Creemos, por tanto, que sobran razones en el año en que se cumple el 145 aniversario de su nacimiento para calzarse unos zapatos Bata y visitar Zlín siguiendo la estela de Tomáš y de todo su linaje. Aquí tenéis nuestros imprescindibles en esta bonita ciudad.

  • Instituto de Bat’a en el área 14|15 o Museo del Calzado. La primera visita en la capital de la industria del calzado tiene que ser a este museo donde se exhiben más de mil piezas a través de las que se narra la trayectoria de la empresa Bat’a (entre 1885 y 1945), además de todos los detalles del oficio. Entre los objetos expuestos se encuentran desde calzado del siglo XVI hasta sandalias de plumas de avestruz y pelo humano de los aborígenes australianos.
  • Zlín 21. Este edificio de formas geométricas tiene 21 plantas –llegó a ser el más alto de Europa– y representa el gran símbolo del imperio Bat’a. Lo mandó construir Jan Antonín Bat’a como sede central de la empresa y situó su despacho en un ascensorpara no perder ni un segundo en desplazamientos. Desde el mirador del rascacielos Bat’a se puede observar la racional planificación urbanística de la urbe.
  • Canal de Bat’a. A través de este canal se pretendía acercar los materiales a las factorías Bat’a, hoy día se ha convertido en un lugar ideal para una ruta cicloturista.
  • Universidad de Tomáš Baťa y Atelier Design del Calzado. La universidad que lleva el nombre del maestro del calzado se ha convertido en un gran centro de investigación donde se continúa innovando en materiales y modelos. En su biblioteca se sitúa el Centro de Información Bat’a.
  • Galería de arte. Este espacio, situado en el edificio del área 14 de la fábrica de Zlín, se utiliza tanto para exhibir la colección de arte nacional contemporáneo, clásico y de vanguardia de los Bat’a como para realizar exposiciones temporales. Además, también se ofrece un espacio para que los jóvenes talentos de la ciudad puedan mostrar sus obras.
  • Festival de Cine Internacional para Niños y Jóvenes.Aquel primer estudio de cine que fundó Tomáš Baťa sembró la semilla del séptimo arte en Zlín y ahora es la sede de un reconocido festival anualdirigido a niños y jóvenes. A este gran certamen, al que se presentan unas 300 películas de 50 países del mundo, acuden casi 100.000 niños y adultos. ¿Adivináis cuál es el galardón de la película ganadora? ¡El Zapato de salón de oro!

La próxima vez que os calcéis unos zapatos Bata o que paséis delante de una tienda, seguro que vuestra mirada será diferente.

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