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MERCHE ESMERALDA: LECCIÓN MAGISTRAL DE BAILE, FLAMENCO Y VIDA

MERCHE ESMERALDA: LECCIÓN MAGISTRAL DE BAILE, FLAMENCO Y VIDA

miércoles 02 de septiembre de 2015, 12:42h
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“Madrid tendría que tener un teatro para la danza abierto todo el año”


merche esmeraldaHABLAR DE MERCHE ESMERALDA (MERCEDES RODRÍGUEZ GAMERO) ES HABLAR DE SEÑORÍO Y ELEGANCIA EN LA DANZA ESPAÑOLA. Esta mujer que cuando habla, con ese acento de su Sevilla natal, esa gracia, esos dichos, esos acompasados movimientos cuando se explica, te enamora tanto o más que cuando baila… Esta mujer que, según cuentan todas las crónicas del momento, con 16 años y siendo por primera vez bailaora solista en un festival causó sensación y armó tan revuelo porque el propio Antonio Mairena, por decisión propia e improvisada se arrancó a cantarla. A partir de ahí su carrera se disparó, pero ella nunca abandonó la sencillez y, aunque sea reiteración, esa elegancia con que sabe expresarse ante la vida y sobre un escenario… Esta mujer que posee la Cátedra de Flamencología de Jerez y el título de profesora de baile en flamenco, clásico español y bailes regionales… Esta mujer que empezó cantando…
-De pequeña me gustaba cantar y tenía una abuela que cantaba muy bonito y dos tíos que no fueron artistas porque tenían miedo escénico y cuando fueron a debutar se escaparon del teatro (risas). Pero mi abuela en cambio cantaba muy bonito la saeta, de hecho, cuando yo tenía 12 o 13 años, mi abuela me enseñó cómo se cantaba técnicamente la saeta, y yo la cantaba bastante bien, lo que pasa es que mi abuela siempre me decía: “tienes buen oído y mucho gusto cantando, pero no tienes pecho”, quería decir que no tenía fuerza de voz. Entonces me fui a Adelita Domingo, que era una profesora para niñas y gente que cantaba y empecé con Adelita cantando, pero la verdad es que descubrí el baile y eso me atrajo mucho… no obstante soy una forofa del cante flamenco y de hecho conozco bastante palos, siempre me ha interesado muchísimo y me encanta, pero el baile para mí fue mejor porque tenía más cualidades que para cantar.
Los festivales de cante, que suponen para el flamenco, como por ejemplo el de las Minas…
-Hace muchísimos años que está ese festival, es uno de los últimos que queda, y con el de Córdoba son los más antiguos y suponen algo muy importante para el artista, sobre todo para la gente que empieza y ya está despuntando fuerte, porque son unos premios que tienen mucho valor y eso al artista lo lanza a que vaya haciéndose más conocido, teniendo ya un caché, teniendo una fuerza y un peso de gente que ya despunta… son festivales muy importantes sobre todo para la gente joven, y me refiero a la que está en esa labor, en esa lucha por seguir cada día creciendo y un premio de esos le supone tener ya una ventaja y además una satisfacción y alentará a seguir luchando, porque la verdad es que este trabajo, como todos los trabajos, son muy duros, pero éste son muchas horas…
¿Para las mujeres es más duro?
-No creo, lo mismo es para el hombre que para la mujer, incluso creo que a veces es más para el hombre, lo que sí es verdad es que ha habido un tiempo que el hombre triunfaba más fácil que la mujer… es curioso…
Sí, porque a grosso modo conozco menos mujeres que hombres en el flamenco…
-Sí y no sé por qué, pero verdaderamente hubo un tiempo que estaban varios hombres que eran muy punteros, muy punteros y las mujeres como que no tenían esa fuerza del hombre para estar presentes en los primeros puestos, luego ha ido cambiando y ahora parece que las cosas están más igualadas, porque tanto mérito tienen el hombre como la mujer, es más la mujer necesita muchas más cosas, porque ella utiliza trajes de cola, mantón, ella utiliza abanico, ella tiene además una serie de abalorios que tienes que saber mover, pero también es verdad que el hombre es muy hermoso cuando baila.
¿Qué diferencias hay entre el flamenco del hombre y de la mujer?
-Normalmente desde que yo empecé a bailar se decía que el flamenco del hombre es de cintura para abajo, y es verdad, la fuerza, la rítmica, la velocidad de los pies, y de cintura hacia arriba es de la mujer, porque utiliza la cadera, la cintura, la cabeza y esas cosas que un hombre no utiliza. Ahora, probablemente el hombre utiliza un poco más los brazos que antiguamente, porque antes no subía los brazos más allá de la cabeza, y tenía sentido porque él utilizaba la chaquetilla, y la chaquetilla llevaba hombreras y las hombreras impedían levantar el brazo hasta quinta de brazo que es hasta arriba de la cabeza, entonces ellos lo llevaban siempre entre lo que es segunda y quinta, la mitad más no podía subir el brazo y es curioso porque era esto, ahora ya al desprenderse un poco de esa chaquetilla y tener un vestuario ya más informal, más ligero, pues lógicamente estos utilizan también los brazos.
Eres profesora de flamenco, ¿qué te gusta más bailar o enseñar?
-Yo quiero morir bailando… (mira y sonríe)… no es eso, yo no quiero morir bailando, eso no me parece bien, moriré como tenga que morir, pero lo que me gusta es el baile, lo que pasa es que ser profesora siempre lo vi como una continuación de esa labor que es el baile y en verdad ahora que ya bailo de otra manera, y además bailo mucho menos, pues a mis alumnas les echo todo mi deseo de enseñanza, de lo que yo sé poder llevárselo a ellas, es otro tipo de trabajo pero es muy bonito.
¿Con quién te gustaría bailar que no hayas bailado?
-Es que he bailado con casi todos…
En efecto he visto la nómina y por eso lo pregunto.
(Nos reímos)
-De los jóvenes ya he bailado menos, pero de los anteriores… he bailado con Cortés, con Canales, con Márquez… he bailado con todos los grandes de este país y además me siento muy halagada y muy feliz. Pero ahora mismo, yo de bailar con esta gente nueva ya poco, porque a no ser que hicieran un papel… figurativo, un papel de algún libreto que se llevara, pero sería diferente, porque bailar para ponerme al frente de ellos no, hay que medir la fuerza y saber dónde está cada persona en cada momento.
¿Cómo te gustaría que te recordasen en el flamenco?
-No sé… me gustaría que pensaran de mí que fui una mujer entregada a eso que me gustó y que di todo lo mejor de supe. No me importa si fui mejor o peor, si hice esto o lo otro, pero sí que sea un recuerdo de respeto a lo que yo hice.
Cuándo hablamos con gente del flamenco, todos hablan de Japón, unos para bien otros para mal, tú has estado en Japón, ¿qué opinas?
-Mira, en Ohio había un japonés, Kojima San, y ese es pionero con Yoko Komatsubara, que también es pionera del flamenco y son gente muy respetuosa y que se emociona con lo nuestro, ellos no pueden tener la calor que puede tener un mediterráneo, porque lo ven todo desde otro prisma, pero en cambio en el año 76 ya tenían una revista de flamenco, con eso creo que ya se puede decir la afición que había, que en el año 76 ya hubiese una revista de flamenco, que aquí en España no existían…, ya tenían sus tablaos con los japoneses cantando como si fuera don Antonio Mairena, yo ahí sí que me quise morir, porque eso sí que tuvo gracia, pero son gente respetuosa ante el flamenco y hoy en día hay festivales, hay tablaos, hay teatro, hay un desarrollo grandísimo del flamenco allí, que ya están empezando también los chinos y Rusia también, pero Japón va muchas décadas por delante.
¿Dónde te ha costado más conectar con el público?
-Probablemente son los sitios, que no es que sean fríos, que son de distinta manera, por ejemplo toda la zona de Rusia son entusiastas…, lo que pasa es que a ellos el flamenco les deja un poco asombrados, su aplauso es como más reverente, no tan caluroso, pero en cambio lo alargan mucho más, porque cuando hacen el aplauso no lo hacen nosotros que lo cerramos, ellos lo hacen acompasando el aplauso que te puedes estar ahí lo que quieran, pero probablemente no es tan caliente, y piensas que a lo mejor no les ha gustado, y no es verdad pero son más fríos en su expresión.
¿Y en España, cual es la ciudad que te gusta más para bailar?
-A mí, todas, tú a mí España me la das envuelta y yo me la llevo a mi casa (risas), todas, porque igual que te pasa con las regiones, que en cuantito cambias de una región a otra, desde los árboles, la flora… y todo el mundo cambiamos, nada más que te tienes que ir, yo que sé, desde Valencia a Murcia y desde Murcia te vas a Albacete y de ahí te vas a Madrid… cada sitio, o desde Asturias pasas a Cantabria y todo es diferente, hasta la comida y estamos juntos… pues así es cuando tú vas a ellos, cada uno en su forma de expresión son lo mismo, aunque cada uno tiene su forma de ser, por ejemplo te vas a Asturias y su forma de agradecértelo es de distinta manera, yo he bailado mucho en el País Vasco y puedo decirte que se me han levantado, vamos a mí, al Ballet Nacional se le ha levantado el Teatro Arriaga, el público, y he estado en Galicia y es lo mismo, las expresiones son de distinta forma según donde vayas, por ejemplo en Sevilla, tú hace algo y como les guste, el público inmediatamente empieza las palmas por sevillanas, eso es lo de allí abajo y pum, pum, pum y ya está todo liado. Esas palmas primero hay que saberlas dar, todo el mundo no lo hace…
No, eso es evidente…
-Claro, su expresión es esa y es tan bonita, ya hace vibrar al artista y le hace revivir, pero eso no lo puedes ver en otras partes que son de una serenidad diferente, pero eso no quiere decir que no le gusta al público, al público veo que no le gusta cuando empieza a moverse en el sillón y en cuanto termina se levanta y se va, ahí, válgame Dios y la Virgen del Pilar…
Pero eso también es falta de educación, creo…
-Es que no sabes lo que pasa, que a lo mejor le quita el coche la grúa y entonces se va corriendo porque el coche hay que sacarlo… (Risas)
Pero es una falta de respeto por el artista, como el que llega tarde y molestando…
-Sí. Hay que parar y ya está. No creo que en su trabajo porque haya algo que el jefe le mande y no le guste vaya a dejar el trabajo, hombre, salvando las distancias…, pero si tú has pagado una entrada y vas a ver algo, comprendo que no te guste, pero tampoco tienes que ser tan poco sensible para levantarte y marcharte, porque el artista necesita de la calor del público aunque no le aplauda, por el respeto…
Es verdad…
-Un artista antes de poner una cosa en el escenario son muchas horas de trabajo, muchas horas de pensar, muchas horas de ensayo, muchos ponen dinero de su propio bolsillo. Y eso lo he tenido toda mi vida, ni con ayudas ni sin ayudas, ni ná de ná, yo todo el dinero lo he puesto, a veces he pedido, a veces he trabajado de una forma para conseguirlo y todo eso es mucho esfuerzo y el artista trabaja a ciegas, solamente cuando baja el telón y lo escuchas, solamente entonces es cuando tú sabes si verdaderamente eso ha llegado al público o no, porque por mucha ilusión que tengas y pienses que eso se puede hacer es el público el que responde.
¿Cómo te sientes si el público no responde?
-Muy triste, muy triste, es un bajón grande, por eso mismo hay que aguantar ahí hasta que se marchan, si no te pasa nada, son 10 minutos y que son 10 minutos después de haber estado una hora y media en un espectáculo, eso no es nada.
Estuviste en el Ballet Nacional, ¿cómo está ahora?
-Ya sabes, la crisis le toca a todo el mundo y eso es lo primero porque es del Estado, yo siempre digo que el pan y el aceite no pueden faltar en una casa, pero ir al cine o al teatro, eso sí, porque eso o un vestido no es necesario ni perentorio, y por eso cuando las cosas van mal es lo primero que lo sufre es la cultura, pero Antonio Najarro lo está llevando bien y espero que cada día vaya mejor, pero de todas formas me gustaría que el Ballet Nacional, como ocurre en Londres o en Estados Unidos, tuviera un teatro expresamente para la danza, para dar cabida a la gente nueva que tienen formas de decir y espectáculos que hacer, y que estuviera todo el año abierto, a lo mejor con los espectáculos mismos ya se pagaría o habría que darle poco dinero, pocas subvenciones, pero así el artista podría tener la oportunidad de entrar en su teatro, no que sólo cuando hay festivales… que en verano hay muchos aquí y allá, pero es que no hay tanto público, bueno, público si lo hay de sobra, pero a lo mejor todo el mundo no puede hacer ese esfuerzo en esos meses y si fuera a lo largo del año, si podría…
Eso iba a decir, porque en Madrid hubo un momento que florecían los espectáculos flamencos durante bastantes meses, pero ahora otra vez han desaparecido…
-Sí, y ver cosas nuevas y proyectos que hacen los artistas y se esfuerzan, por eso sería interesante que Madrid tuviera un teatro todo el año, en todas las grandes capitales importantes del mundo siempre tienen un teatro donde se desarrollan los grandes libretos y trabajan los grandes bailarines, ya puede ser clásico, ya puede ser más moderno, pero les dan esa cabida para lucirse, de proyectarse…
¿Por último, qué sitio te gusta para descansar y relajarte?
-Me gusta el mar. Yo tengo un pequeño apartamento en Benalmádena y cuando estoy muy cansada y puedo echar una escapadita… esas mañanas que yo me preparo el desayuno y me siento en mi terraza y veo el mar, o por la noche que veo esos barquitos, las lucecitas, eso me llena de serenidad.
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