LIGHT CODES (estructuras de la percepción) convierte el vestíbulo del hotel en un espacio de contemplación donde geometría, luz y tecnología dialogan con la arquitectura
ARTE, CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Hay lugares por los que pasamos sin mirar.
Vestíbulos, pasillos, espacios de tránsito en los que el movimiento parece formar parte del paisaje. Entramos, salimos, consultamos el móvil, hablamos, esperamos.
Mientras, la ciudad continúa a nuestro alrededor a toda velocidad.
Y, de pronto, algo reclama nuestra atención.
En el Hotel Thompson Madrid, tres grandes composiciones geométricas iluminadas invitan precisamente a eso: a detenerse. Son LIGUART, BILIPSIS y OZOLÜTH, las obras que integran LIGHT CODES (estructuras de la percepción), la exposición del artista catalán Sergi Sala que puede visitarse hasta el próximo 24 de octubre.
Desarrollada junto a AF Art Advisory, la instalación reúne tres piezas de 144 x 104 centímetros que no ocupan el espacio como objetos ajenos, sino que parecen formar parte de él. La luz, el color, las formas geométricas y la arquitectura del hotel establecen un diálogo que cambia la percepción del lugar.
Es, en cierto modo, una exposición sin paredes.
Una pausa en mitad de la ciudad
La propuesta de Sergi Sala parte de una idea sencilla:
“Vivimos en un mundo abarrotado de muchísimas imágenes, que creamos, reproducimos y consumimos a una velocidad supersónica”, explica el artista mientras conversamos junto a sus obras. Frente a esa aceleración, LIGHT CODES propone lo contrario: bajar el ritmo.
“Lo que invita esta colección de arte es a detenerse, mirar, bajar el ruido mental, armonizar el cuerpo con la mente y empezar a sentir y percibir a través de la geometría”.
La intención no es ofrecer una lectura cerrada de las obras, sino abrir un espacio para la percepción. Sala entiende sus composiciones como un punto de partida para que cada espectador pueda establecer su propia relación con ellas.
“La obra te revela, te da información y te revela estados internos en los que puedes autoencontrarte, autodescubrirte”, asegura.
Quizá por eso el hotel constituye un escenario especialmente apropiado. Aquí no es necesario acudir expresamente a una exposición. Las obras aparecen en el camino, en medio de la experiencia cotidiana del visitante, y proponen una pausa inesperada.
Geometrías que cobran vida
La geometría es el hilo conductor de la trayectoria de Sala. Antes de dedicarse a la creación artística, trabajó como diseñador gráfico, una experiencia que dejó una huella evidente en su lenguaje visual.
“Antes era diseñador gráfico y estas obras son el fruto de una transformación personal que tuve que pasar. El hilo conductor es la geometría. Antes aplicaba la geometría a mis proyectos de diseño y ahora la aplico en mi área artística”.
Sus obras nacen en el entorno digital, mediante programas vectoriales, pero su acabado va mucho más allá de la pantalla. Cada pieza combina una reproducción fotomecánica, impresión sobre cristal acrílico de doble cara o lenticular y una instalación lumínica situada en la parte posterior.
Es precisamente esa luz la que introduce movimiento y profundidad.
“La instalación lumínica hace que la obra tenga vida propia, que se pueda adaptar a cualquier condición de luz y a cualquier tipo de espacio y que tenga esa presencia envolvente e inmersiva para la persona que está viendo la obra”, explica.
La iluminación puede graduarse manualmente y no depende de la luz exterior para que las piezas puedan contemplarse. Su función es crear las diferentes profundidades, intensidades y variaciones cromáticas que forman parte de la experiencia visual.
Más que cambiar según el espacio, explica Sala, la obra se integra en él de manera adaptativa.
Arte, arquitectura y experiencia
La elección del Thompson Madrid responde precisamente a esa capacidad de adaptación.
El hotel reúne diferentes ambientes y espacios, y esa diversidad permite que las obras dialoguen con la arquitectura de una manera distinta a como lo harían en una sala blanca y neutra. Aquí conviven con huéspedes, visitantes, conversaciones y movimiento.
“Lo más interesante de hacer la instalación en este hotel es que está formado por diferentes espacios y la obra, al tener esa vida propia, puede adaptarse a la arquitectura y a los entornos”, señala el artista.
Pero hay algo más. Para Sala, el hotel comparte con su propuesta una preocupación por generar bienestar y ofrecer al visitante un refugio frente al ritmo exterior.
“Lo que queríamos buscar es que los huéspedes y las personas que visitan el hotel tengan esos espacios disruptivos en los que puedan permitirse detenerse, mirar y darse ese espacio a sí mismos”.
La obra se convierte así en un pequeño paréntesis dentro de la experiencia urbana. Una invitación a mirar durante unos segundos más de lo habitual.
Una tecnología al servicio de la experiencia
En sus obras, Sala incorpora también la denominada Tecnología Pranan, que, según explica, está concebida para actuar frente a la contaminación electromagnética ambiental. El artista relaciona esta tecnología con una experiencia vinculada al descanso, la concentración y el bienestar.
Los patrones geométricos forman parte de este planteamiento y, según Sala, contribuyen a potenciar la tecnología incorporada a las piezas.
Más allá de las propiedades que el artista atribuye a este sistema, lo cierto es que la tecnología forma parte de la identidad de LIGHT CODES: un proyecto nacido en la cultura digital que, paradójicamente, propone recuperar algo tan elemental como la contemplación.
En un momento en el que las pantallas nos acostumbran a pasar de una imagen a otra en cuestión de segundos, Sala construye imágenes que piden precisamente lo contrario:
Quedarse.
El artista detrás de las formas
Preguntarle cuánto hay de él en sus obras provoca una respuesta inmediata.
“El cien por cien”, dice.
Aunque trabaje con un ordenador, Sala insiste en que el proceso sigue siendo manual. “Lo hago yo a mano, con el ratón, con el ordenador. Son cien por cien yo”.
Su método tampoco responde a una fórmula completamente predeterminada. Habla de intuición, de dejarse llevar por el proceso creativo y de una especie de vaciado interior.
“Cuando me viene, me vacío. Mi proceso creativo es vaciarme por dentro. Sigo mi intuición desde un centro hacia afuera y, a partir de ahí, nunca sé lo que va a salir”.
La incertidumbre forma parte del proceso hasta para el propio creador.
“Incluso yo me sorprendo porque nunca sé qué va a salir”.
Esa libertad explica también que sus obras puedan adaptarse a diferentes espacios, desde un hotel hasta una vivienda particular. Son piezas pensadas para convivir con la arquitectura y formar parte de ella.
Pero detrás de esa búsqueda artística existe también una historia personal.
Sergi Sala se define como una persona neurodivergente y explica que durante su infancia y adolescencia tuvo dificultades para encajar en determinados entornos. En ese recorrido, el arte se convirtió para él en una herramienta para comprender mejor su propia manera de percibir, relacionarse y enfrentarse al mundo.
Esa experiencia ayuda a contextualizar una obra especialmente interesada en la percepción y en las diferentes formas de experimentar el entorno. La geometría, en su caso, no parece ser únicamente una cuestión de composición: también es una manera de ordenar, explorar y traducir una determinada experiencia del mundo.
Tres códigos de luz
En el Thompson Madrid, LIGUART, BILIPSIS y OZOLÜTH encuentran un escenario que parece prolongar su propio discurso.
Las tres obras no pretenden competir con el espacio ni imponerse sobre él. Su presencia es más sutil. Aparecen como una interrupción del tránsito, un cambio de ritmo dentro del movimiento habitual del hotel.
Quizá esa sea la verdadera clave de LIGHT CODES: no pedir al visitante que abandone su camino, sino ofrecerle un motivo para detenerlo durante unos instantes.
La ciudad queda al otro lado de las puertas. Dentro, la luz dibuja geometrías que cambian de intensidad, crean profundidad y envuelven la mirada.
Y durante unos segundos ya no hay que hacer nada.
Solo mirar.
Sergi Sala (Mataró, 1986) desarrolla una práctica artística vinculada a la abstracción geométrica, la cultura digital y la exploración de la percepción. Su trayectoria, inicialmente ligada al diseño gráfico, ha evolucionado hacia una investigación personal en torno a la geometría, la luz, el color y la experiencia del espectador.
Su trabajo ha sido presentado en exposiciones y ferias internacionales en Estados Unidos, Italia, Suiza, Luxemburgo y España.
Su trabajo parte de herramientas digitales y se materializa en piezas lumínicas concebidas para dialogar con diferentes espacios y arquitecturas. En LIGHT CODES, esa investigación se traslada al ámbito hotelero para proponer una experiencia artística integrada en el recorrido cotidiano de huéspedes y visitantes.