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Pistas para una escapada familiar en Tarazona y el Moncayo
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Pistas para una escapada familiar en Tarazona y el Moncayo

lunes 14 de junio de 2021, 10:28h
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Fórmula mágica para unas felices vacaciones familiares: niños entretenidos + niños felices = padres contentos y desconectados. Una fórmula en apariencia sencilla que no le es tanto, pues el reto de captar el interés de los más pequeños a menudo es complicado. Para conseguirlo, nada como implicarlos, hacerlos protagonistas, envolverlos en una experiencia lúdica que, a través de una sucesión de aventuras e historias, les permita desarrollar su imaginación y creatividad, poner a prueba su suspicacia, divertirse y, encima, aprender sin darse cuenta.

Todo eso y más pasa en estas cinco experiencias familiares en Tarazona y el Moncayo: cinco sugerencias altamente inspiracionales para hacer un éxito de tu próxima escapada familiar. Nivel benjamín, pero también, y no menos importante, nivel padres.

Turiaso Jones: aventura familiar en Tarazona

Saber leer las pistas, descifrar bien los enigmas, superar una a una las pruebas, entender los mapas… ¿cómo resistirse a una buena gymkhana? No hay niño ni adulto que pueda. Y si el juego es en familia y el equipo investigador lo forman pequeños y grandes detectives, capaces de trabajar en equipo padres-hijos, el reto no puede ser más divertido.

En Tarazona, el desafío lo lanza Turiaso Jones, un personaje de fantasía (aventurero y profesor de arqueología y, para más señas, primo del famoso Indiana Jones), con un objetivo muy real: que las familias lo pasen bien mientras descubren el patrimonio de la ciudad, a través de un viaje en el tiempo que les llevará a recorrer los escenarios y monumentos más emblemáticos y el legado que la convivencia entre pueblos y culturas ha dejado en Tarazona, rica en tesoros y tradiciones.

Así, en “El misterio del puñal”, las familias ayudarán a Turiaso Jones a desentrañar los enigmas y resolver el caso, gracias a su colaboración ejerciendo de personajes activos en la búsqueda, con sus roles, objetos y misiones propias: un cartógrafo, un contable, un historiador, un conservador y un arqueólogo. Para formar parte del desafío es necesario concertar tu visita con la Fundación Tarazona Monumental.

Además, para aquellos que quieran visitar la ciudad y los monumentos a su aire o para esos padres que prefieren escuchar una buena audio guía mientras sus hijos están entretenidos, otra divertida opción: los niños pueden jugar con unas fichas (gratuitas) a modo de retos que propone Turiaso Jones. A cambio de resolver los enigmas recibirán un diploma de Agente Especial de la Alianza Internacional de Protección del Patrimonio Cultural.

Disfrazarse en la catedral para viajar en el tiempo

¿A qué niño no le gusta disfrazarse? ¿Echarle teatro a la vida? ¿Vestir por un rato la piel de otro? A sabiendas de ello, tras muchos años de experiencia en actividades con niños, la Fundación Tarazona Monumental ha desarrollado un programa de visitas adaptadas para los más pequeños y sumergirles en el esplendor de la Capilla Sixtina del Renacimiento a través de juegos y recursos adaptados.

Sus visitas familiares consiguen que, de una forma lúdica y con los disfraces como una herramienta básica, los más pequeños participen de la revolución arquitectónica y social que supuso la construcción de esta imponente catedral en el siglo XII. Próxima a la de Burgos y Toledo en cuanto a la novedad en su tiempo, y transgresora en sus cambios posteriores, como las flamantes pinturas del siglo XVI que le han dado fama en toda Europa, por ser los únicos personajes mitológicos desnudos en una catedral del Viejo Continente, y que permanecieron ocultas durante siglos.

La visita para familias convierte a los pequeños en los protagonistas de este viaje en el tiempo y el arte: se disfrazan de algunos de los personajes más importantes de este monumento, con lo que le gusta un buen disfraz a un niño, resuelven junto a Turiaso Jones un misterio sobre los orígenes de la Catedral indagando en documentos antiguos y algunos de los restos arqueológicos descubiertos durante su restauración, y juegan a través de diversos recursos interpretativos que les ayudan a aprender y pasarlo bien gracias a una experiencia divertida y enriquecedora.

Todas las visitas a la Catedral se pueden complementar con la realización de un taller plástico, una perita en dulce para esos pequeños grandes artistas que hay en todas las casas, y visitas a otros monumentos de la ciudad, como el Palacio Episcopal y sus calabozos, el Ayuntamiento, la Mezquita de Tórtoles y rincones emblemáticos como la morería, la judería o el barrio de El Cinto.

Ruta de los oficios perdidos de Lituénigo

“Papá, ¿y tú en qué trabajas?” Si ya es a menudo difícil responder a esa pregunta de un niño, cómo no será de difícil explicar la profesión de abuelos, bisabuelos y tatarabuelos. Así que, ¿qué mejor forma de contárselo que llevándolos al “lugar de los hechos”?

La “Ruta de los oficios” de Lituénigo es una preciosa experiencia para familias: un viaje en el tiempo que nos traslada al trabajo de nuestros antepasados y los pone en valor, explicándolos en toda su dimensión en escenarios reales.

Se trata de una agradable caminata de no más de 3 kilómetros y de fácil acceso, en el pueblo de Lituénigo, vecino de Tarazona, y lleva a descubrir oficios tradicionales: el de ganadero, con parada en los corrales del pueblo; el de agricultor, llevándonos a los huertos, donde se sigue cultivando de forma tradicional el cardo; a los antiguos muros, con los que se nivelaban suelos y ganaban superficies de regadío, y a las acequias, que distribuían el agua para alcanzar la mayor superficie posible de regadío; el de apicultor, con visita a los viejos colmenares en los que las abejas proveían de miel. La ruta también se adentra en los bosques y encinares en derredor, como hacían los antiguos leñadores y pastores. En definitiva, un viaje precioso para gusto de toda la familia.

Siguiendo los pasos de Bécquer con los niños

Que abran los ojos como platos al reconocer algo o a alguien de quien se les habla en términos de realidad y allende los límites de las aulas, pero de lo que han tenido conocimiento allí, dibuja la sonrisa a cualquiera. Y eso es algo que, se sea de donde se sea, Bécquer, uno de nuestros escritores más universales, consigue.

Gustavo Adolfo Bécquer estuvo en Tarazona, y recorrió los caminos del Moncayo, en compañía de su hermano, durante mucho tiempo. De su larga estancia en el Monasterio de Veruela, entre diciembre de 1863 y julio de 1964, quedaron maravillosas palabras escritas, como los relatos que componen las nueve cartas “Desde mi celda” que escribió para el diario madrileño “El Contemporáneo” y publicó el 3 de mayo de 1864. Son un compendio de experiencias recorriendo los caminos de la comarca, visitando sus pueblos, alejados del bullicio de la ciudad y en los que pudo costumbres y tradiciones con los vecinos. Lo hizo en compañía de su hermano y mientras él escribía, Valeriano dibujaba. Fruto de su arte creativo y la inspiración que halló en estos lugares son cinco álbumes y varios cuadros, entre los que destaca “Expedición a Veruela”, con vistas del monasterio, los pueblos y las gentes. De su paso por Tarazona se conserva el dibujo “Vista del río Queiles”, fechado el 18 de julio de 1864, conservado en la Biblioteca Nacional de España.

Seguir los pasos de los hermanos Bécquer por el Moncayo y Tarazona es posible, a través de varias rutas. Posibles con niños, por supuesto.

La Corza Blanca, apodada así por una de las leyendas de Béquer, está especialmente diseñada para hacer en familia en el entorno del Monasterio de Veruela con punto de partida en él (en la cruz negra para más señas): son tres recorridos diferentes, que llegan a la ermita La Aparecida, Vera del Moncayo y Trasmoz, señalizadas con balizas, flechas y carteles y con un mirador panorámico de altos vuelos. Ambientadas con juegos y pistas, resultan muy lúdicas, dinámicas y aleccionadoras para los más pequeños.

La Ruta de los Hermanos Bécquer por Tarazona evoca sus paseos por la ciudad, en los que interactuaban con lugareños, gentes y tradiciones. Su recorrido se basa en varias de las cartas “Desde mi Celda” y los lugares que visitaron durante su estancia en la “pequeña Toledo aragonesa”: la plaza de España, el Ayuntamiento con su magnífica fachada, la ribera del río Queiles, importante centro de actividad, el barrio de la Judería, la Catedral de Santa María de la Huerta.

Un poquito de adrenalina

Porque no hay niño al que no le guste un poquito de adrenalina, Tarazona también piensa en ellos y en saciar sus ansias de movimiento. Con varias propuestas al gusto también de los más mayores: excursiones en segway por el Parque Natural del Moncayo y paseos a caballo y pony.

Bien si ya has probado el segway como si eres iniciado, poder hacerlo en un entorno tan especial como el Parque Natural del Moncayo va a ser una experiencia que no te querrás perder. Hay varias opciones posibles: la Ruta de los Bosques (1.5 horas), la Ruta de Bosque y de agua (2 horas, o la Gran Ruta (2,5 horas).

Y si lo vuestro es más el contacto animal, la experiencia de poder recorrer estos parajes a lomos de un caballo no admite palabras: hay que vivirla. Más información: www.campoalegre.eswww.hipicasantacruz.es

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