La región lusa, caracterizada por su ruralidad, muestra un importante legado ecuestre que puede conocerse a través de sus infinitos paisajes, yeguadas históricas y alojamientos especializados
Según el calendario tradicional chino, el próximo 17 de febrero comienza un nuevo año marcado por el signo del caballo, símbolo de energía, vitalidad y perseverancia. En la región portuguesa del Alentejo, este noble animal es todo un icono, pues la cultura ecuestre forma parte esencial de sus paisajes, su historia y su modo de vida.
Además, la región cuenta con una raza equina autóctona: el caballo lusitano, una de las tres razas purasangre del mundo, apreciado por su docilidad y su belleza salvaje. Para descubrir la arraigada tradición local, el Alentejo propone seis actividades que potencian la conexión con los equinos:
Dar un paseo a caballo por zonas litorales y de interior
Los paseos a caballo, aptos tanto para jinetes expertos como para los recién iniciados, son una de las mejores formas de disfrutar del tranquilo entorno natural de la región, admirando los atardeceres de la campiña alentejana o bordeando su extensa costa. En Porto Covo, en pleno Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, las rutas ecuestres serpentean entre playas salvajes y acantilados, ofreciendo algunos de sus mejores paisajes. Para excursiones más calmadas, también es posible realizar algunos de los recorridos en carruajes tirados por caballos.
Pasar un día entre crines y herraduras en Alter Real
En la Coudelaria de Alter, yeguada real dedicada a la cría del caballo lusitano, el sonido de los cascos es lo único que rompe el silencio de la llanura colindante. Fundada en 1748 para preservar el patrimonio genético de la raza de caballo local, esta institución se cuenta entre los grandes referentes ecuestres de Portugal. Aquí, todas las tardes se produce la “yeguada”, el momento en que los caballos salen del establo para pastar y campar a sus anchas. Este complejo, que ofrece visitas y experiencias con los caballos, cuenta además con una escuela de equitación, espacios expositivos o un centro de cetrería, entre otros atractivos.
Conocer la arraigada cultura del caballo lusitano en el Ribatejo
El Ribatejo, región histórica con identidad propia, todavía conserva en su entorno rural tradiciones muy ligadas a la agricultura y el caballo lusitano. Este animal mantiene su relevancia en muchas de sus celebraciones, protagonizando cada noviembre la Feria Nacional del Caballo en Golegã, una ocasión con múltiples actividades, concursos y carreras que demuestran la elegancia y destreza de estos animales. Durante el mes de mayo, los visitantes también pueden asistir a la Expoégua, una feria con exhibiciones de equitación y doma.
Participar en festividades locales
Más allá del Ribatejo, la región también celebra otras muchas fiestas populares en las que el caballo ocupa un lugar central, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de vivir de cerca expresiones auténticas del patrimonio alentejano. Un ejemplo destacado es la Romería a Caballo Moita-Viana do Alentejo, que este año se celebrará entre el 21 y el 26 de abril. Reconocida como un evento único y distintivo en Portugal, la cita congrega cada año a cientos de peregrinos que recorren cerca de 150 kilómetros a caballo, completando una ruta entre ambas villas.
Visitar el primer museo ecuestre de Portugal
Para conocer con mayor profundidad la historia de la estrecha relación entre los alentejanos y los caballos es preciso dirigirse la villa de Gavião, a orillas del río Tajo. Allí se inauguró el pasado año el Museo de Arte y Carruajes de Gavião (MAAG), el primer espacio del país dedicado íntegramente al arte ecuestre. Ubicado en un edificio señorial rehabilitado por el arquitecto Carrilho da Graça, el museo combina el arte de los carros de caballos de los siglos XIX y XX con artes visuales contemporáneas, preservando un legado cultural profundamente arraigado en la región.
Alojarse en un hotel rural
Quienes deseen obtener una experiencia completa tienen a su disposición una cuidada selección de alojamientos rurales en los que entregarse a la desconexión plena y, al mismo tiempo, disfrutar de experiencias ecuestres sin salir de la finca. El hotel Torre de Palma, a las afueras de Monforte, combina las clases de salto y paseos a caballo con una amplia oferta gastronómica y vinícola, mientras que Vila Galé Clube de Campo sitúa a los caballos en el centro de su propuesta para que los viajeros disfruten de forma plena del vínculo con los equinos.