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Gijón también te espera

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Pasear por el Muro de San Lorenzo, divisar el mar desde el Elogio del horizonte, recorrer alguna de las sendas verdes, descansar en alguna de sus 10 playas o perderse por el Gijón más rural… Siempre es bueno reencontrarse con la ciudad asturiana y, de paso, conocer su lado más amable.

Estas son las propuestas que sí o sí tienes que hacer cuando vuelvas a Gijón. Seguro que guardas buenos recuerdos de ellas y que puedes, desde la distancia, sentir la brisa, oler el salitre, disfrutar del verde o escuchar la tranquilidad. Y, si no las conoces, sigue también estas recomendaciones y tu amor por esta ciudad quedará dentro de ti para siempre.

La playa de San Lorenzo, de más de 1,5 km., está en pleno centro de la ciudad

Pasea por la Playa de San Lorenzo

No te lo pienses. Descálzate, baja de “El Muro” y acércate a la orilla para masajear tus pies entre la arena y el agua. La playa, de más de 1,5 km., está en pleno centro de la ciudad, flanqueada por el barrio de Cimavilla y la desembocadura del río Piles. No es la única playa urbana de Gijón. También están la playa de Poniente y L’Arbeyal.

Escucha el mar bajo el Elogio del Horizonte

Sí. Además de las maravillosas vistas que se tienen desde lo alto del Cerro de Santa Catalina -o L’Atalaya, como lo llaman ‘los playos’-, bajo la enorme escultura de Chillida se puede escuchar el sonido del mar amplificado. Abre tus sentidos, cierra los ojos y sentirás el Cantábrico en tu piel.

Recuerda con la madre del emigrante

Al otro lado del río Piles, el paseo marítimo continúa hasta la playa de El Cervigón y el parque de El Rinconín. En el camino te vas a encontrar unas cuantas esculturas. Pero, la más querida por los gijoneses es La Madre del Emigrante. Ellos la llaman, cariñosamente, la lloca (loca). Acompáñala este año, que es su 50 cumpleaños, y mira hacia el mar empapándote de los recuerdos de los que más quieres.

Recorre la senda costera

¿Qué tienes más ganas de caminar? ¡No lo dudes! Continúa más allá del paseo por la senda costera. Verás playas y calas y unos acantilados que te harán pensar que no estás en una de las mayores ciudades del Norte de España. Peñarrubia, Serín, Cagonera, Estaño, La Ñora... ¿A que no sabías que Gijón/Xixón tenía tantas playas?

Busca la salida del laberinto en el Jardín Botánico Atlántico

El Jardín Botánico Atlántico ya tenía entre sus lindes unos espacios de cuento, como la Carbayera (robledal) del Tragamón, el bosque de los niños o la aliseda. Ahora también encontrarás el laberinto. ¿Encontrarás la salida?

Siéntete en tu casa en la Villa Romana de Veranes

Utere Felix Domum Tuam (Sé feliz en tu casa). Así reza la inscripción que encontraron en la Villa Romana de Veranes. Conoce cómo vivían estos señores en su casa de campo, descubre los mosaicos de sus estancias más importantes y aprende sobre el pasado romano de Gijón.

Talasoponiente es un centro termal y deportivo que está en la playa de Poniente

Sí, Gijón también tiene verde… y mucho

Más del 80% del territorio del concejo de Gijón es rural. Adéntrate en un mundo de quintanas, praderías, montes, humedales, románico… Un paseo que, inevitablemente, pasa por L’Abadía Cenero y su iglesia románica de San Juan. Aprovecha las sendas verdes del concejo para descubrir su parte más auténtica.

Sorpréndete con la grandiosidad del edificio de la antigua Universidad Laboral

Parece mentira que, con lo grande que es, aún haya gente que no la conoce. El edificio de la antigua Universidad Laboral, hoy Laboral Ciudad de la Cultura, es el edificio monumental mayor de España. Incluso mayor que el monasterio de El Escorial. Descubre también la iglesia del complejo, con la cúpula elíptica mayor del mundo.

Mantente activo

¿Aburrirse? En Gijón nunca. Por tierra, mar o aire, la ciudad asturiana ofrece mil y una actividades de turismo activo. Lo más popular es el surf. Pero, ¿por qué no probar con un vuelo en parapente, un paseo en catamarán o una ruta para avistar fauna salvaje? Si llamas a la oficina de información turística, ellos te podrán decir todas las actividades que hay para tu nivel de exigencia.

Sube en bicicleta al Picu’l Sol

No es muy alto, poco más de 600 metros sobre el nivel del mar. En lo alto del Picu’l Sol hay un mirador donde se divisa toda la ciudad, el concejo y más allá. Aquí son muchos los ciclistas que se atreven a subirlo. Si lo tuyo no es pedalear, siempre puedes hacerlo andando… o en coche.

No dejes de visitar un llagar

Si te gusta la sidra, la mejor manera de saborear toda su cultura es acercándote a un llagar. En Gijón hay más de veinte, todos en la zona rural. Aquí podrás ver todo el proceso de elaboración, desde la pumarada hasta el embotellado. ¡Y podrás probar la sidra directamente del tonel!

La mejor manera de saborear toda su cultura es acercándote a un llagar

Tortilla, cabritu, costillas y sidra… al aire libre

¡Cómo nos gusta comer al aire libre! Y si es pisando prau, mucho mejor. Con un rayo de sol, los de aquí salen corriendo a los merenderos. No hace falta que traigas tú la comida. Son una especie de restaurantes con mesas en mitad de la naturaleza y con mucho espacio para esparcir. Perfecto para ir con amigos o con los y las peques.

¿Un museo al aire libre?

Es el Museo Evaristo Valle. El contenido del museo es muy interesante. Es la obra de este pintor gijonés que se codeó con la farándula parisina de principios de siglo. Y lo que también es espectacular son sus jardines y su colección de esculturas. Está en Somió, un barrio lleno de palacios y casonas de indianos. Merece la pena acercarse.

Báñate en una piscina con agua de mar

Talasoponiente es un centro termal y deportivo que está en la playa de Poniente. Su circuito de salud y relajación es ideal para desconectar. Y el solárium y las piscinas con agua templada en el exterior, con vistas hacia el mar y la playa son, de por sí, un motivo para pasar una tarde aquí. Como el agua está templada puedes salir a las piscinas hasta en invierno.

Tomar una fabada… o un cachopo

La gastronomía asturiana es lo más. Está buena y te la sirven en cantidad. Cada fabada que tomas está más buena. Y si a eso le sumas que en Asturias hay más quesos que en ningún lado, el pescado y el marisco, los espectaculares cachopos… ¿A que se te está haciendo la boca agua?

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