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“MI ROPA ES UN TEATRO DONDE CADA DÍA SE REPRESENTA UNA FUNCIÓN DIFERENTE” (VIOLET FANE)

martes 11 de agosto de 2015, 00:45h
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Mi nombre es Magdalena, sin embargo, como creadora decidí usar el pseudónimo Violet Fane. Como es lo que más uso, mucha gente me escribe los emails empezando con “Hi Violet” dando por supuesto que es mi nombre. Eso me hace feliz, ya que me encantan los pseudónimos, escoger otro nombre que represente lo que quieres ser más que lo que eres y que la gente te reconozca por él, es estar un poquito más cerca de ser ese personaje.
Soy de las personas que piensan que ser realista es importante, vivo en un barrio obrero y a veces voy en chándal a comprar hilo a la mercería de al lado, pero al final, lo más auténtico en uno mismo son sus ideales y lo que le gustaría ser, por ello, no me importa que me llaméis Violet. Magdalena es lo que soy y Violet lo que me gustaría ser.

Magdalena es una “lolita” española de la que surgió “Violet Fane”… Una mujer muy joven, emprendedora, que además de ser una de las representantes de ese movimiento de origen japonés en España, creó la primera tienda de ropa de ese estilo (Madame Chocolat) y se convirtió en la diseñadora de referencia de nuestro país para aquellas personas que desean entrar en ese mundo curioso, fascinante, divertido…
  • ¿Por qué el nombre de Violet Fane, que tengo entendido que era un seudónimo de una poetisa británica?
Usé su nombre por más razones que solo por que sea bonito y sonar “antiguo” (ya que así es la línea estética de mi marca), Violet Fane también es un seudónimo. Fue otra máscara de una señora llamada Mary Montgomerie. Mary puso todo lo mejor de ella, sus más profundas y bellas ideas en ese receptáculo llamado Violet y así ella se convirtió en lo que quería ser. Me gusta la revolución feminista del siglo XIX (me gusta de hecho, toda revolución feminista), pero ellas me parecieron extremadamente valientes y quería que mi marca rescatara la valentía de una mujer escritora. Y para mí, ese Violet Fane de la señora Montgomerie fue la libertad como mujer para construirse a sí misma, con sus gustos e ideas propias, algo que la sociedad de entonces no contemplaba. Actualmente andamos un poco mejor, pero aún falta. Para mí, la moda debería ser construirte a ti misma como mujer (en vez, por desgracia, de dejarte influir por empresas o intentar agradar a los hombres) y por eso lo de usar un nombre que no soy yo, para desatarme de mi propia sociedad y construirme de nuevo.
  • ¿Eres autodidacta?
Sí y no. Estudié corte y confección, patronaje y sombrerería. Pero no acabé corte y confección. Siempre me he sentido atrapada en los estudios y cuando me dio la sensación de tener una base que sola no podría haber tenido (hay miles de cosas del patronaje que por muy talentosa que seas, simplemente no puedes saber), abandoné los estudios para perfeccionarlo por mi cuenta. Aprendí, pero no me quedé para tener el título, eso me daba un poco más igual.
  • ¿Cómo es tu ropa?
Mi ropa es un teatro donde cada día se representa una función diferente. Me gusta todo lo antiguo, aunque me gusta aportar a lo antiguo algo de nuestro siglo, en vez de copiar los trajes tal y como eran, ya que la moda victoriana, por ejemplo, una de mis favoritas, investigó muchos materiales, telas y encajes diferentes y fue muy creativa con las formas y los colores, sin embargo, he querido purgar de todo aquello que no me gusta de la época victoriana: la incomodidad del corsé, lo poco práctico de llevar 50 capas de tela... Al final se trata de rescatar lo bueno y olvidar lo malo.
En general podría encasillarme en la moda japonesa “Lolita”, una moda que reversiona todo aquello antiguo y bonito y nos anima a adorar las cosas bellas de la vida, a vestirnos para nosotros mismos y a decidir sin dejarnos aminorar porque nos digan que una chica de nuestra edad tendría que vestir más “sexy”, más “seria” o menos “estrambótica”. El lolita es muy radical, pero sinceramente, hace falta un choque radical con la moda para que las personas nos animemos a decidir qué es lo que queremos y si al final decidimos vestir sexys o serias, que sea sabiendo que no tenemos que hacerlo porque sea lo único correcto.
  • La tienda física se llama “Madame Chocolat”, creo que fue la primera tienda en España en este tipo de ropa…
Madame Chocolat nació hace unos cinco años. La idea era y es acercar la moda alternativa (no sólo lolita, hay más corrientes como el gótico o el steampunk) al público. En Madame Chocolat no sólo hay mis diseños, importamos muchos productos bonitos de Japón o Inglaterra, de muchas marcas diferentes, desde ropa, evidentemente, hasta bolsos, libretitas o complementos, y en gran parte no hace falta que seas de ninguna escena alternativa ni te consideres nada para que te puedan gustar. Al final, cosas como el lolita o el steampunk hablan de cosas que nos pueden gustar a todos: cuentos, literatura, dulces, historia del arte...
  • ¿Cómo surge la idea de montar una línea de moda (ropa y complementos) y una tienda?
Pues en el caso de la tienda, hace cinco años, porque mi familia pensaba en abrir un negocio, no sabíamos el qué. En Barcelona no hacían falta más bares, eso sin duda. Y mis padres siempre se habían dedicado a la industria textil ( no lolita, evidentemente). Así que perfilamos la idea hasta tienda de ropa. Un día, mi padre, caminando por Arco de Triunfo vio un local disponible y como esa era la zona por excelencia del ocio “friki” donde hay mucho público común con la moda alternativa, surgió la idea de “¿Y la ropa que le gusta a Magda, funcionaría?”. No teníamos ni idea si funcionaría o no y lo fuimos haciendo lentamente y ya llevamos ¡cinco años!
En cuanto a la marca de ropa, porque es lo que siempre he querido hacer, y hasta ahora, nunca antes me había sentido preparada para ello.
  • ¿Cuál es tu inspiración?
La felicidad. La felicidad no es la felicidad en sí. La felicidad es darte cuenta de que eres feliz. Cuando me doy cuenta de que algo me está dando felicidad, que me está agrandando el universo interior, que cuando paso horas trabajando pienso en que estaría mejor rodeada de esas cosas o situaciones, me inspiro. Me inspiran las cafeterías de época, las tazas de té, las flores y el campo, las casas antiguas, la pintura, las historias de fantasmas y las tartas de arándanos, por ejemplo.
  • Puedes describir como elaboras un vestido…
La elaboración de un vestido en mi marca es algo larga. Básicamente porque yo misma diseño el estampado de la tela, y si contiene dibujos o collages los hago yo. Los dibujo, pinto y monto. Luego mando la tela a impresión, hago los patrones, busco otras telas y encajes para combinarlo, lo confecciono (qué fácil suena esto escrito) y luego, hago su sesión de fotos, lo subo a mi web, me encargo del márketing y publicidad (esto también suena muy fácil ahora, pero es lo que más me cuesta) y yo misma respondo los emails y empaqueto y envío las cosas. Además de trabajar en la tienda como dependienta y diseñar otros productos como medias o colgantes. Mi vida desde que empecé la tienda y sobretodo la marca (porque con la tienda tengo el apoyo de mi familia, pero con la marca lo hago todo sola) ha sido una locura, me da la sensación de haber empezado una carrera y no haber parado a descansar.
  • ¿Son diseños únicos y exclusivos?
Pues no. Hago una producción reducida, pero hay varios de cada. Normalmente con las marcas de ropa mola muchísimo decir que todo es único. Y si alguien quiere encargarme algo único me puede escribir y se lo hago. Sin embargo, cuando haces tus propios estampados, tienes que encargar muchísima tela. Al señor de la fábrica de tela le da igual que seas un artista muerto de hambre, no va a encender esas maquinotas para estampar para que le pidas 3 metros de tela.
  • ¿Esto es un negocio del que se pueda vivir?
De la tienda más o menos, aunque cuesta mucho. Pero de hacer vestidos en España no. No puedo pagar 260€ de autónomo más miles de cosas y ¡ah!, sí, eso que tenemos que hacer las personas, comer y dormir. Hay una cosa que no entiende el gobierno. Hay muy pocos negocios que desde el primer año de iniciarse puedan dar para 800€ de gastos cada mes. Muy pocos. Eso no significa, que no haya miles de negocios que con una tarifa más baja funcionarían y muy bien. Como me muevo en círculos de arte, tengo tantos amigos (artistas y no artistas, de hecho) que me dicen que si la tarifa bajara a la mitad al menos se harían autónomos... Llamadme loca pero si tienes a 10 personas pagando 3 euros tienes 30€, pero si tienes a 50 personas pagando 1€ tienes 50€... Además de generar muchísimo más movimiento económico... Pero bueno, seguiré soñando y algún día acabaré marchándome de este país.
  • ¿Tienes pedidos, de qué zonas?
Sobre todo de Estados Unidos, Inglaterra y algunos en Alemania, China y Japón. En España, aunque la gente esté para menos caprichos, muchísimas chicas me compran haciendo esfuerzos y valorando las prendas más que nadie, agradecidas de que haya una marca distinta en España y una tienda que apoya las movidas que a ellas les gustan.
  • ¿Qué proyectos tienes?
Seguir luchando es como un súper reto ahora mismo, aunque me gustaría encontrar a la larga un taller que me ayudara a confeccionar las prendas. Pero en España ya no quedan casi.
“EL LOLITA FUE COMO UN LIENZO BLANCO PARA CREARME A MI MISMA”
Violet Fane se convirtió al lolita hace algunos años, conoce el movimiento a fondo y sabe lo que supone llevarlo al día a día…
  • ¿El Lolita es distinto en Japón que en Occidente?
Estéticamente no mucho, aunque en Europa ha habido diseñadores que han aportado una versión distinta, mucho más personal, como es el caso de mi marca o la de uno de mis mejores amigos, el diseñador Fidel David. Lo que es distinto es la forma de vivirlo. En Japón está más o menos aceptado. Hay centros comerciales con tiendas lolita y aunque son minoritarios, tienen visibilidad. Depende del lugar en Japón igual no saben lo que es ese movimiento, pero en determinados barrios de Tokio es muy normal ver lolitas cada día.
  • ¿Qué diferencias existen?
En Tokio el lolita se vive muy solitario, y hay pocos encuentros, las chicas visten lolita ellas solas cuando les apetece, porque ya se ha masificado y ya no son tan necesarias quedadas para animar y dar a conocer esta moda, aunque se celebran fiestas de las marcas, eventos de diseñadores independientes y exposiciones de arte (también hay pintores, fotógrafos, artistas de muñecas y músicos autoclasificados como parte del lolita). En occidente es mucho más duro vestir lolita y aunque muchas lo hacemos cada día solas sin importar demasiado lo que nos digan, en general, la moda lolita se ha configurado a través de quedadas, mensuales, bimensuales, donde nos reunimos todas para vestirlo en todo su esplendor, en parte, porque hacerlo cada día sola es muy duro (lo corroboro), es enfrentarse a un aluvión de críticas e insultos por parte de hombres, mujeres, abuelos y niños. Todo el mundo empieza a denunciar que no se acose a una mujer por su escote (lo cual me parece fantástico), pero aún no hemos aprendido a no acosar a la gente por ser diferente.
En Japón esto no es tan habitual. Aunque la gente critique y piense mal como todo ser humano, su carácter les impide hacerlo visible. Son individualistas y solitarios, y gritarle a un extraño está mal visto.
  • ¿El movimiento Lolita está arraigado en España?
No mucho. Hay bastante gente pero es muy difícil hacer una quedada y que vengan más de 15 personas.
  • ¿En qué zonas más?

    El tema es que España es un país muy “anchote” con ciudades importantes por todos lados y no hay una capital tan clara como en otros países (Inglaterra = Londres, Francia=Paris).
    Donde más hay es en Barcelona, aunque hay muchísimas en otros lugares, como en Galicia o en Andalucía.
  • Filosofía del Lolita
El lolita defiende el individualismo y la libertad, eso es casi omnipresente en todas las lolitas. Pero por ese mismo individualismo, no hay nada escrito. Su filosofía no es cuadrada o hermética (no tanto como si por ejemplo, te consideras hippie que tienes que pensar X cosas o si te consideras skin otras muy concretas). Así que primero eres tú como persona, tus gustos, tus ideas y tu filosofía propia, y luego, si la moda lolita te gusta, te la pones. Si solo te gustan unas cosas concretas del lolita, pues solo te pones esas cosas. Si te gusta copiar todo exactamente igual que lo que dictan las marcas lolita, genial también. La cuestión es escoger lo que tú quieres.
  • ¿Por qué te conviertes en Lolita?
Porque para mí es creatividad. Vi la ropa lolita y sentí que lo que me gusta existía, tenía nombre. Sin embargo, nada es cien por cien tú y de ahí que haga vestidos, para aportar lo que creo que falta. Y por eso el lolita fue como un lienzo en blanco para crearme a mí misma, un lugar de donde partir en esa edad en la que aún no tienes muy claro quién eres. Un proceso mental que no podría haber hecho sola.
  • ¿Cómo lo llevas con tu entorno (familia, amigos)?
Si son familia o amigos de verdad, según mi opinión, no deberían “llevar” nada. La gente que te quiere te debe de aceptar como seas. Mi familia siempre ha sido muy tolerante (si no, no tendríamos el negocio que tenemos) y los amigos que a través del tiempo he visto que no llevaban bien que yo fuera tan “rara” han ido desapareciendo por si solos.
  • ¿Has viajado a Japón? ¿Vas a viajar a ese país?
Sí, he ido en dos ocasiones y quiero volver. Si he de ser sincera, no viviría en Japón. Al menos en Tokio. O viviría pero en temporadas cortas. Me agobia un poco, aunque es súper emocionante y tengo mucho mono de volver. Creo que cualquier persona encuentra algo que le guste en Tokio, piensan en todo. Si existe, lo hace algún japonés. Mi parte favorita de Japón fue Hiroshima. Es una ciudad melancólica por todo lo que pasó, pero preciosa.
  • ¿A qué países has viajado como Lolita o diseñadora?
A muchos, soy súper afortunada. He ido a ciudades geniales como Londres, Paris, Helsinki, Tokio, Osaka, Hiroshima, Kioto... Siempre ha habido una razón de “trabajo” para ir. Pero es que como mi trabajo me gusta, aunque luego allí tengo obligaciones me lo paso genial. Casi siempre que me he movido ha sido para eventos con centenares de lolitas y es alucinante conocer gente con similitudes a ti de tantos lugares distintos.
  • ¿Dónde te gustaría viajar, ya sea por descansar o por tu trabajo?
Evidentemente me gustaría volver a Tokio. Sin embargo tengo muchísimas ganas de intentar llevar Violet Fane a los eventos lolita de Estados Unidos, ya que hay muchos. Para descansar me encanta ver castillos y palacios, y este agosto hago mi primer viaje sin trabajo en 6 o 7 años, a Florencia, y me encantaría ir a Escocia y a los más remotos pueblitos de Inglaterra
  • ¿Hay quedadas de Lolitas en Barcelona o en el resto de España?
Sí, siempre hay cosas, cada mes hay algo.
  • ¿Cómo os comunicáis?
Ahora por Facebook. Tenemos grupos y páginas. A través de la Plataforma Spanish Lolita Alliance, puedes contactar con todas las comunidades pequeñas. En Barcelona fundamos Lolita a Catalunya, en facebook, para ir quedando.
  • Internet es básico para cualquier movimiento hoy en día…
Siempre ha ido mutando la plataforma, pero sin Internet, no hubiese habido lolita, no hubiese llegado y no hubiésemos podido comprar nuestros primeros trajes lolita. Primero el lolita funcionó en foros, y ahora en facebook.
  • ¿Hasta cuándo serás Lolita?
Hasta que me canse, o me apetezca vestir otra ropa, o hasta que me muera. O hasta mañana. No visto cada día lolita, no he firmado ningún contrato de exclusividad con esta moda. Todo va a rachas, incluso a días. En verano el lolita no me apetece porque hace muchísimo calor, por lo tanto no lo visto. El lunes a lo mejor me visto de riguroso negro, súper gótica, el martes me baja la regla y voy con chándal porque me encuentro mal, el miércoles me apetece vestirme de pin up de los 50 y el jueves de lolita súper dulce y llenarme de caramelos. Mi vida es un teatro y así es divertida. La idea de que una cosa está sólo indicada para una edad es algo que el lolita rompe. (Los muñecos solo son para niños, a los adultos no les gusta vestir de rosa con caramelitos, los lazos son solo para las niñas pequeñas) ¿Por qué? El lolita nos enseña a no renunciar a lo que nos gusta, sólo porque creamos que es lo más correcto para madurar. Por lo tanto, no creo que tener hijos o casarme sean un hecho que me obligue a apartarme de vestir como me guste, y en todo caso, si dejo de hacerlo tiene que ser porque así lo decido yo.
  • Un deseo para el futuro…
Que España cambie. Que no se insulte a las personas que vestimos (y por lo tanto, pensamos) distinto, que no se discriminen las mujeres o las maneras de vivir distintas a la ideal (un hombre heterosexual, con un trabajo normal). Estoy cansada de este estereotipo.

(Fotos cedidas por Violet Fane)


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