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Música latina
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El pop en español en EE.UU.: De Santana a Luis Fonsi

martes 12 de enero de 2021, 19:06h
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Despacito
Quiero respirar tu cuello despacito
Deja que te diga cosas al oído
Para que te acuerdes si no estás conmigo

Despacito
Quiero desnudarte a besos despacito
Firmo en las paredes de tu laberinto
Y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito

En 2018 la canción “Despacito”, de Luis Fonsi, con DaddyYankee fue un auténtico fenómeno a nivel mundial

En 2018 la canción “Despacito”, de Luis Fonsi, con DaddyYankee fue un auténtico fenómeno a nivel mundial, eso hizo que la música en español diese un salto sin precedentes y que siguiese al alza su consumo tanto en Estados Unidos como a nivel internacional…

Hay que tener en cuenta que el español siempre ha estado presente en la música latina de EE.UU. y ha funcionado como elemento distintivo de este repertorio musical tan heterogéneo desde su propia configuración en el siglo XIX. Esta particularidad de la música latina la acerca aún más a la condición de lenguaje, de herramienta de comunicación entre la comunidad hispana, que encontró en este repertorio un potente instrumento para articular su identidad. La música latina nace como una etiqueta cargada de exotismo que aglutina diferentes otredades de España y Latinoamérica, y es precisamente en esta capacidad de conectar colectivos y repertorios donde encuentra la fortaleza para reinventarse continuamente y adaptarse a las situaciones de las comunidades que la viven como propia.

Sin duda, la lógica de la hegemonía versus la subalternidad ha marcado la evolución de la música latina en EE.UU., y en no pocas ocasiones han sido artistas españoles e hispanos quienes han protagonizado una autoexotización. Lo que quizás más ha cambiado con el paso de los años es la posición desde la que se ha interpretado este repertorio. Hemos visto cómo progresivamente los artistas latinos iban ganando agencia, y repertorios como la salsa iban más allá del entretenimiento para jugar un papel importante en la reivindicación de la comunidad hispana. En este sentido, el orgullo latino implícito en el boom de los años noventa marca un antes y un después en la historia de esta música y se convierte en la expresión de una comunidad hispana más integrada y mejor posicionada en la sociedad estadounidense. Es habitual que se relacione este ‘boom latino’ de los noventa con el crecimiento demográfico y las mejoras en el poder adquisitivo de la comunidad, pero resulta imposible desligarlo de las reivindicaciones y aspiraciones de los inmigrantes de segunda generación que en ese momento eran los jóvenes de este grupo poblacional. Desde los años ochenta, con la evolución de la salsa, hemos visto una progresiva integración de la música latina en el mainstream anglosajón que no ha estado exenta de polémicas. Los movimientos de la industria han ido dirigidos a una segregación de lo latino, concentrando toda la infraestructura en Miami y construyendo desde este ‘Hollywood latino’ una nueva estética en la que abundan las prácticas de desterritorialización. No obstante, en este contexto la música latina ganó presencia y visibilidad en el mercado estadounidense y varios artistas del mainstream anglosajón buscaron crossovers hacia el público hispano con versiones en español de sus canciones. A pesar de todo, hemos visto cómo en los últimos años el español ha perdido terreno en la música latina y comparte espacio en las canciones con el inglés. Esta circunstancia responde a la realidad de los hispanos de tercera generación y ha propiciado nuevos espacios para los artistas latinos dentro de la denominada música urbana. Desde hace unos años estamos inmersos en lo que podemos considerar una segunda ola del pop latino, protagonizada por artistas y canciones bilingües que siguen conquistando espacios ocupados tradicionalmente por artistas anglosajones. Sin duda, se trata de una integración que comporta una pérdida de algunos elementos que aportaron especificidad a la música latina, pero supone también una normalización que responde a la realidad de la nueva generación de hispanos. Más allá de los récords de escuchas y visualizaciones que consigue la nueva generación de músicos latinos en plataformas como Spotify o YouTube, encontramos reconocimientos en forma de premios Grammy y acceso a grandes festivales como Coachella o a espectáculos como la final de la Super Bowl. Resulta significativo que los artistas latinos empiecen a aparecer en las actuaciones del intermedio. En el espectáculo previo a la final de 2003 en San Diego Carlos Santana ejerció de anfitrión; la cita buscaba ser un reconocimiento a la comunidad hispana y recogió a la perfección la realidad del ‘boom latino’. Empezó con la icónica canción "Black Magic Woman" y contó con las actuaciones de Beyoncé (R&B, soul, hip hop) y Michelle Branch (pop, country, rock), ambas cantantes anglosajonas inmersas en un puntual crossover latino. Muy diferente fue el planteamiento de la actuación de la Super Bowl de 2020 en Miami, con Jennifer López y Shakira como protagonistas y las colaboraciones de J. Balvin (reggaetón) y BadBunny (trap latino). Tanto en la letra de las canciones como en las interpelaciones al público se combinaron el inglés y el español con total normalidad, y en el espectáculo se celebró continuamente lo latino como leitmotiv del espectáculo. Es difícil predecir cuál será la evolución de la música latina en los próximos años, también el efecto que el bilingüismo de esta segunda ola de pop latino pueda tener en la normalización o desactivación del español en próximas generaciones de músicos latinos. Lo que sí parece evidente es que cualquier evolución de este repertorio estará condicionada por la situación de la comunidad hispana en el contexto social de EE.UU. La música es un lenguaje, y como tal está sujeto a los condicionantes de quien lo usa y lo siente como propio. Por eso, el desarrollo demográfico, el estatus social o las prácticas de consumo de los hispanos afectará al devenir de la música latina, como sucede con otras expresiones culturales que participan en la articulación de una identidad. A su vez, es difícil valorar el grado de penetración del pop latino dentro de la comunidad anglosajona en EE.UU.; si bien su presencia es cada vez más evidente en los principales medios de comunicación y en eventos masivos, como los festivales o los espectáculos de la Super Bowl, no contamos con datos que nos permitan saber si el consumo de música latina está creciendo también en la población no hispana. En este sentido, sería preciso una investigación etnográfica que pusiera el foco en los perfiles y en las prácticas y que nos permitiera valorar si el pop latino está contribuyendo a la interacción social y a generar puntos de encuentro entre hispanos y anglosajones.

Desde los años ochenta, con la evolución de la salsa, hemos visto una progresiva integración de la música latina en el mainstream anglosajón

El Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard ha elaborado un estudio sobre el pop en español en Estados Unidos en el que destaca que esta lengua ha sido “un elemento fundamental en la definición de la música latina” en EE.UU., y asegura que la música en español –que dio un salto sin precedentes en 2018 gracias a la canción ‘Despacito’– es un mercado al alza que seguirá creciendo en los próximos años.

El informe lleva por título «El pop en español en EE.UU.: Un espacio para la articulación de la identidad latina», y lo ha elaborado Eduardo Viñuela, profesor titular del Departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo, gran experto en músicas populares urbanas y medios audiovisuales.

El estudio, de 36 páginas, es el primero que el Observatorio de la lengua española y las culturas hispánicas en Estados Unidos/Instituto Cervantes en Harvard publica en este curso académico 2020-2021. Puede consultarse de manera gratuita en la dirección http://cervantesobservatorio.fas.harvard.edu/es/informes/el-pop-en-espanol-en-eeuu-un-espacio-para-la-articulacion-de-la-identidad-latina

En resumen, la exitosa canción Despacito, interpretada por Luis Fonsi acompañado por DaddyYankee, marcó un antes y un después en el mercado musical estadounidense. Desde su lanzamiento en 2018, ha provocado un mayor consumo de música en español tanto en EE.UU. como a nivel internacional. Una tendencia que se viene consolidando desde entonces y que previsiblemente seguirá creciendo. El ejemplo más claro ha sido el aumento de descargas de música en español en Spotify, si bien los artistas anglos de hip hop y de R&B (Rythm& Blues) siguen dominando esta plataforma en Estados Unidos.

Crecimiento exponencial de la cultura latina

Pero no es solo la música latina la que se consolida, agrega el profesor Viñuela: lo que realmente está pasando es que toda la cultura latina está creciendo de forma exponencial en EE.UU. y en otros muchos países.

Lo que realmente está pasando es que toda la cultura latina está creciendo de forma exponencial en EE.UU.

El experto hace un recorrido por la música latina en Estados Unidos, desde el siglo XIX, cuando ese término aglutinaba un repertorio heterogéneo de estilos musicales, hasta la actualidad. Un tipo de música que tiene como elemento fundamental el español, y que ha ido evolucionando en el tiempo, adaptándose a la realidad de la comunidad hispana en cada momento.

Partiendo del contexto de la panlatinidad del siglo XIX, Eduardo Viñuela presta especial atención al desarrollo del pop en las últimas décadas, en especial en el ‘boom latino’ de los años noventa. Esos años, explica, “vinieron acompañados de un crecimiento espectacular de la cultura latina en los medios de comunicación estadounidenses. Si bien este fenómeno se produjo en diferentes ámbitos de la cultura, fue en la música pop donde tuvo una especial visibilidad, con el triunfo masivo de artistas como Gloria Estefan, Ricky Martin, Enrique Iglesias o Marc Anthony”.Ese ‘boom latino’ supuso “la incorporación de artistas hispanos almercado mainstream interpretando un repertorio latino y, en muchas ocasiones, cantando en español”.

El análisis continúa hasta la actualidad, cuando una nueva generación de artistas latinos ha dado pie a varios desarrollos musicales englobados en la denominada ‘música urbana’. Se observa cómo la música latina y el uso de español en este repertorio han ido adaptándose a la situación política, económica y social de la comunidad hispana en Estados Unidos.

Para el autor del estudio, esta música cuenta con un imaginario, unos tópicos y unas prácticas musicales en constante transformación que han contribuido a la rearticulación de la identidad latina en cada periodo histórico.

Y en definitiva:

Es difícil predecir cuál será la evolución de la música latina en los próximos años, también el efecto que el bilingüismo de esta segunda ola de pop latino pueda tener en la normalización o desactivación del español en próximas generaciones de músicos latinos. Lo que sí parece evidente es que cualquier evolución de este repertorio estará condicionada por la situación de la comunidad hispana en el contexto social de EE.UU. La música es un lenguaje, y como tal está sujeto a los condicionantes de quien lo usa y lo siente como propio. Por eso, el desarrollo demográfico, el estatus social o las prácticas de consumo de los hispanos afectará al devenir de la música latina, como sucede con otras expresiones culturales que participan en la articulación de una identidad.

Quiero ver bailar tu pelo
Quiero ser tu ritmo
Que le enseñes a mi boca
Tus lugares favoritos …

Despacito…

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