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Axarquía

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Me vais a permitir que, en ésta ocasión, os hable de uno de tantos lugares maravillosos que tiene nuestra España y que es de los que merece la pena visitar al menos una vez para quedar prendado de sus encantos nada más pisarlo…..
Se trata de la Axarquía, una de las comarcas en las que se encuentra dividida la provincia de Málaga. Es la más oriental de la provincia de Málaga, comprende 31 municipios y tiene, a su vez, 5 rutas turísticas. Se trata de la “Ruta Mudéjar”, “Ruta del Sol y del Aguacate”, “Ruta del Sol y del Vino”, “Ruta del Aceite y de los Montes” y “Ruta de la Pasa”.
La capital comarcal es Vélez Málaga y, en total, tiene unos 205.000 habitantes. Limita al Norte con la Comarca de Alhama (Granada), al Este con la Costa Tropical (Granada), al Sur con el Mar Mediterráneo y al Oeste con las comarcas de Antequera y Nororma (Málaga). La frontera natural, en la zona Noreste – Este, son las Sierras de Alhama, Tejeda y Almijara. El pico más alto, La Maroma, de 2.065 metros, es una frontera natural entre Málaga y Granada. Al Noroeste, la Sierra de Camarolos.
Comenzaré dedicándome a la Ruta del Sol y del Vino. Comprende los municipios de Algarrobo, Sayalonga, Canillas de Albaida, Cómpeta, Torrox, Frigiliana y Nerja.
Aclarar también que no pretendo, ni puedo, dadas las limitaciones, ser exhaustivo. A lo que si os invito es a que, con los enlaces de internet del final, investiguéis lo que os guste y vengáis a visitar la zona.
Comenzando por el Oeste, iniciamos el trayecto en el municipio de Algarrobo, que tiene varios núcleos poblacionales (Algarrobo, Algarrobo Costa, Mezquitilla y Trayamar). El pueblo en sí es de origen árabe, pero Trayamar alberga una necrópolis fenicia que, junto a los restos de la zona de la desembocadura del rio Algarrobo, son algunos de los restos más importantes de dicho pueblo en Occidente. Como puntos a destacar, la Torre Ladeada y la Torre Derecha, vestigios de las protecciones de la zona costera. Asimismo, como producto típico, la afamada “Torta de Algarrobo”. En cuanto a monumentos, la Iglesia de Santa Ana (S. XVI), Ermita de San Sebastián (Ss. XVII ~ XVIII, reconstruida en 1976 por riesgo de desplome) y la Ermita de Las Angustias, de gran veneración popular. En el término municipal se ubica, también, el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora (Finca La Mayora, de modo popular), perteneciente al C.S.I.C.. Es de gran importancia por sus investigaciones en cuanto a tropicales y control de plagas.
Siguiendo la carretera, llegamos a Sayalonga que, además, cuenta en su término municipal con la pedanía de Corumbela. A reseñar el alminar árabe de ésta última, en perfecto estado de conservación y que data del siglo XII. Sayalonga tiene, entre otros encantos, las callejas con estructura árabe, destacando el Callejón de la Alcuza, con 56 cms. de anchura en su zona más estrecha. Otros puntos de la localidad son la Iglesia de Santa Catalina, del S. XVI y estilo mudéjar, construida sobre los restos de una mezquita, la Ermita de S. Cayetano, con una imagen del Santo del S. XVIII de gran valor y la Fuente del Cid, de la que, según la leyenda, el Cid bebió en una de sus visitas a la zona. De los olivos que hay sobre dicha fuente, se extrae el aceite que se usa para las velas de Ntra. Sra. del Rosario el 7 de Octubre.
No podemos olvidar el monumento más conocido de Sayalonga, que es su cementerio redondo. Con simbología masónica para algunos, hay que comentar que no se trata de un antiguo ruedo, sino que fue tal desde el primer momento. Es de los pocos que existen en el mundo con esta tipología y, probablemente, único en España. Dispone de un Centro de Interpretación, al que se accede solicitando la llave en la Oficina de Turismo.
Todos los años, el primer domingo de Mayo, Sayalonga celebra el “Día del Níspero”. Se trata de una jornada festiva en la que se exalta dicha fruta y tienen lugar bailes típicos, degustaciones, entrega de premios…
La siguiente parada es Canillas de Albaida. Como los anteriores, tiene un casco urbano apretado, estrecho y sinuoso, con casas encaladas. Su origen se remonta al Siglo XIII. Los puntos más destacados de la localidad son la Iglesia de Ntra. Sra. de la Expectación, del S. XVI ~ XVII, la Ermita de Sta. Ana (S. XVI), la Ermita de S. Antón (S. XVI) y el Puente Viejo en el Camino de las Cuestas (de la época musulmana, las constantes renovaciones le han dado gran fortaleza). Entre los hitos gastronómicos, citar el potaje de hinojos, gachas, calabaza frita y choto frito.
La cercanía al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama dan, asimismo, otra riqueza inmensa al pueblo, siendo punto de partida de gran cantidad de rutas y excursiones senderistas. Una de las más populares es la que lleva hasta la denominada “Fábrica de la luz”, minicentral eléctrica que estuvo en servicio hasta los años ’70. Hay opciones de rutas senderistas para todos los niveles de experiencia.
La localidad que tiene los vinos más afamados en la zona es, sin duda, Cómpeta. La “Noche del vino” se celebra desde 1974, tras una ocurrencia espontánea de un vecino, la noche del 15 de Agosto. Se degusta vino moscatel, hay actuaciones folklóricas, una pisa de la uva (con vecinos ataviados de época y un Vendimiador de Honor) y, todos los años, se realiza un mural alusivo. El festejo dura todo el día, dedicado al vino y la uva pasa (dejada al sol en los paseros, otro patrimonio cultural por si mismo).
En cuanto a lo arquitectónico, encontramos casas blancas para evitar el calor y calles antiguas estrechas, que es la tónica general en la zona. La iglesia, dedicada a Ntra. Sra. de la Asunción, se construyó siguiendo el mandato de Isabel la Católica, y se reconstruyó tras un terremoto. También se pueden visitar la Ermita de San Antón y la Ermita de San Sebastián. En la misma plaza de la iglesia, el Monumento al Vendimiador, realizado por José Antonio Rivas Fernández.
No podemos olvidar, fuera del casco urbano, el núcleo poblacional de El Acebuchal, uno de los últimos reductos de los “maquis” tras la Guerra Civil. Enfocado al turismo rural, resurgió gracias al empeño e ilusión de unas cuantas personas tras años en el abandono…
Siguiente parada, Torrox. El municipio que presume de tener el “Mejor clima de Europa”. Cabeza de Partido Judicial, dispone de 3 núcleos principales. Torrox, Torrox Costa y El Morche. Dispone de la mayor población residencial alemana en la Península Ibérica (la mayor de España, en Baleares).
Su origen proviene de una ciudad-factoría romana llamada Caviclum, en la que se producía un “gárum” (salsa de pescado hecha con vísceras fermentadas) muy apreciado. De esa época son los restos de la factoría-necrópolis que se encuentran bajo el “Balcón del Mediterráneo”. Otra zona del complejo es la que comprendía las termas, cercana a la misma (tras los edificios de la Avda. del Faro) y el horno de cerámica, en la zona del Paseo Marítimo. Dispone, también, de dos torres-vigía, la de El Morche, próxima al Rio Güi (documentada en 1497) y la de Calaceite (S. XV), zona con una curiosa historia. La del famoso “barco del arroz”. Fue hundido durante la Guerra Civil, el vapor Delfín, de fácil acceso para los submarinistas, ya que se encuentra a poca profundidad, cerca de la costa. En total, la línea de costa suma unos 9 kilómetros.
Torrox se caracteriza por sus blancas paredes, calles estrechas y reviradas, así como una gran historia.
Cuna de Almanzor, el caudillo árabe, un paseo por sus calles nos lleva a dar una vuelta por el tiempo. A destacar, la Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación, de tres naves, y erigida en 1505 a instancias de D. Diego Deza, Arzobispo de Sevilla. En 1630 fue renovada por D. Pedro Díaz Palacios.
El Convento de Ntra. Sra. de las Nieves, cuya primera referencia histórica es de 1627 (según la historiadora Purificación Ruiz García), ha tenido diversos usos. Fue Hospicio antes de ser Convento de los Padres Mínimos. El edificio actual es del siglo XVIII. Fue expropiado en la Desmortización de Mendizábal y vendido al Sr. Sevilla, que lo usó como almacén. Hoy en día, una parte alberga oficinas municipales y otra es Ermita, que alberga a Ntra. Sra. de las Nieves y San Roque, patronos del pueblo.
Como recuerdo del pasado industrial, el Ingenio de San Rafael, en calle Almedina, que estuvo en funcionamiento hasta 1945 y era un ejemplo de la arquitectura del hierro.
En otro punto, podemos ver la Ermita de San Roque, de una sola nave y cerrada al culto en estos momentos.
Unos azulejos ubicados en diferentes puntos nos dan a conocer retazos de la historia de Torrox y nos sugieren que camino tomar para seguir visitándola.
En la Plaza de la Constitución, el Monumento al Miguero, que se encuentra tocando la caracola y, un poquito más abajo, en la Plaza de la Hoya, la Casa Sevilla, sede de los Juzgados y que, con motivo de su visita para ver los estragos del terremoto de 1884, albergó a S.M. D. Alfonso XII.
Precisamente, la Fiesta de las Migas es la principal del pueblo (a destacar también Semana Santa y Carnavales) y se celebra el último domingo antes de Navidad. Se comparten migas y vino del terreno en recuerdo a los almuerzos de camaradería que se celebraban durante las duras jornadas en el campo. Es tradición que se convoque a la gente con el toque de caracola, y a disfrutar.
A punto de finalizar, Nerja es la siguiente parada. Las primeras referencias que tenemos son de la época árabe (Narixa o Naricha), si bien el entorno de la Cueva tenía población desde mucho antes (pinturas de hace unos 42.000 años, población estable desde hace unos 20.000, siempre a expensas de nuevos hallazgos)
Podemos destacar las Cuevas de Nerja, ubicadas en la pedanía de Maro y descubiertas en 1959. Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, sus galerías tienen gran cantidad de espeleotemas y pinturas rupestres tal vez más antiguas que las de Altamira.
En Maro nos podemos detener en la Iglesia de las Maravillas, del s. XVII.
Cerca de Maro, el Acueducto del Águila, obra del S. XIX para transportar agua hacia la Fábrica de azúcar de San Joaquín de Maro, que se puede ver en la salida 295 de la autovía (sus restos).
En Nerja, la Iglesia de El Salvador, barroca y mudéjar del S. XVII, de campanario octogonal y con pinturas murales de Francisco Hernández.
Muy cerca, el Balcón de Europa, llamado así porque al asomarse, da la impresión de que lo siguiente es África. Se cree que dicha denominación fue propuesta por S.M. Alfonso XII, con motivo de su visita para comprobar los efectos del terremoto de 1884. Una estatua lo conmemora (obra de Francisco Martín autor, también, del monumento a los descubridores de la cueva, cerca de éste).
La Ermita de las Angustias, barroca del S. XVII es otro punto a visitar.
No podemos olvidar las excelentes playas y calas de Nerja, así como el hecho de que fue, en 1979 y 1980 el “plató” donde se rodó “Verano Azul”, tal vez la serie española de más impacto popular. Numerosas referencias en toda la localidad, así como el barco de “Chanquete”. Como curiosidad, la zona donde se encontraba es aún una plantación, tal como estaba en la época.
Llegamos al final de nuestro periplo subiendo a Frigiliana. Se calcula que, en torno al año 3000 a.C., a finales del Neolítico, ya había asentamientos humanos. También fue habitada por fenicios, de los que se ha encontrado una necrópolis (s. VII a.C.). Los romanos fueron los que, probablemente, bautizaron la localidad. Los vándalos destruyeron parcialmente el Fuerte Romano en torno al S. V y, posteriormente, los árabes la hicieron resurgir.
Su casco antiguo es el típico de la zona, con calles estrechas, casas encaladas y mucho encanto. Ha ganado en dos ocasiones el premio provincial de embellecimiento (1961 y 1967), el nacional en 1982 y el de Andalucía en 1988.
Destaco, a modo personal, la Casa del Apero, del S. XVII y, actualmente, Sala de Exposiciones y Oficina de Turismo, el Casco Antiguo en general, el Fuerte Romano, los restos neolíticos, fenicios y romanos y el maravilloso paisaje que la rodea.
Mención aparte para el Palacio de los Condes de Frigiliana o, como se le conoce popularmente, “El Ingenio”. Se trata del único lugar de Europa donde se elabora “miel de caña”, producto de la caña de azúcar y que es indispensable para las exquisitas berenjenas con miel.
Fiesta típica de Frigiliana es el “Festival de Las tres culturas” (agosto), en la que hay talleres y actividades relacionadas con las culturas cristiana, hebrea y árabe. Todo el pueblos se transforma en un gran zoco que nos transporta a otra época.
Aparte de la riqueza cultural, hortofrutícola, personal y paisajística, hay otra de la que no os he hablado porque me llevaría otra divagación como esta. LA GASTRONOMÍA. Os invito a que, si venís, lo descubráis por vosotros mismos.
Pido perdón por las omisiones involuntarias que podáis encontrar…
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