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El Taller, nuevo punto de encuentro de los deportistas en la Casa de Campo
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El Taller, nuevo punto de encuentro de los deportistas en la Casa de Campo

lunes 13 de septiembre de 2021, 11:46h
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En abril de este año se inauguraba Villa Verbena, un proyecto surgido de la brillante unión entre Alfonso López e Ignacio García, los impulsores del hostel The Hat, y el grupo TriCiclo —Javier Mayor, Javier Goya y David Alfonso, con cuatro exitosos restaurantes en la capital— y convertido en pocos meses en uno de los conceptos gastronómicos de los que actualmente Madrid se siente más orgullosa. En él, la sociedad —una de las tres ganadoras de las concesiones otorgadas recientemente por el Ayuntamiento de Madrid para gestionar los populares quioscos que rodean el Lago de la Casa de Campo— ofrece una cocina de mercado de calidad, una cuidada puesta en escena con vistas al skyline de la ciudad y un ambiente festivo y versátil que ha logrado revitalizar el que consideran «uno de los entornos más bonitos y naturales de Madrid».

Ahora, ambos sellos hosteleros, que comparten la filosofía de crear espacios diferenciales con alma, dan un paso más en esta área e inauguran un local vecino que suma 600 m2 y 400 asientos. Planteado como «la casa del deporte que esta zona necesitaba», recibe el nombre de El Taller y da la bienvenida con infinidad de experiencias que giran en torno a tres pilares: gastronomía, deporte y cerveza.

El Taller es un punto de encuentro entre deportistas cuando la intensa actividad cesa y llega el momento de relajarse y disfrutar. «No es el lugar donde prepararse mental o físicamente antes de entrenar, es el lugar donde darte el merecido capricho que viene después del esfuerzo y en pleno éxtasis», explican su artífices. Es en sí mismo un club para corredores, triatletas y ciclistas de todos los niveles —gravel, mountain bike y carretera; dispone de taller de puesta a punto para todo tipo de bicis—, que utiliza «el gimnasio al aire libre más grande de europa, la Casa de Campo, y que ofrece diversas actividades programadas todos los días de la semana, aunque en los meses de calor solo tendrán lugar en horario de tarde.

Todas ellas están coordinadas por Luis Pablo García Coronado, atleta con una amplia experiencia en clubs de corredores y en la creación de eventos de esta índole. Por su parte, la planificación deportiva corre a cargo de Fernando Sancha, Licenciado en INEF en 2001 y experto en el mundo del running y el triatlón. Además, se contará con la ayuda de Borja Pérez, ganador de la San Silvestre popular en 2017 —ostenta un tiempo de 29:48 minutos en 10 km— y campeón del Mundo de duatlón en 2016 en su grupo de edad. La programación se completa con charlas sobre nutrición, multipantalla para eventos deportivos, actividades de fin de semana diseñadas específicamente para niños, campus de verano, etc.

La oferta gastronómica de El Taller, diseñada por Javier Mayor, Javier Goya y David Alfonso, sigue la estela de sus otras enseñas a través de un producto de primerísima categoría que tratan con brillante sencillez, y se basa en el humo, el carbón y el fuego, en sus palabras, «tres elementos que hacen la comida única e inconfundible». Un asador de pollos, un ahumador de carne de 70 kg al puro estilo BBQ americana y un horno de brasas XXXL de Josper, dominan la cocina.

La carta se divide en entrantes para compartir al centro de la mesa, frescos y ligeros como el entorno en que se sirven —gildas, ensalada de tomate del bueno, con sardina y oliva negra, vuelve a la vida de marisco, aguachile, pulpo y aguacate asado, etc.— y continúa con tres amplios y muy apetecibles apartados. El primero de ellos, ‘grandes piezas’, incluye codillo de cerdo lacado; una mexicana cabezada de ibérico pibil; costillas de cerdo BBQ caseras o anticucho peruano de corazón. El segundo capítulo se consagra al pollo asado, sinónimo de reunión campestre y alegría de domingo; se sazona al estilo jamaicano —con canela, ron y chile habanero—, peruano —al carbón, con ají, panka, ajo, lima y comino—, tandoori, con yogur y especias, y madrileño: un homenaje a Mingo, elaborado con sidra y cariño. Pueden tomarse in situ o adquirirse para llevar con una manta para hacer un pícnic en los alrededores. Por último, sabrosos bocadillos —de albondigón, con carne de buey de Discarlux; mollete de pringá; de pastrami o de calamares—, perrito currywurst, hamburguesa de vaca vieja madurada y unos tacos ‘padrísimos’ de cochinita pibil o crujiente de pescado.

Con todo, la oferta de El Taller –que se completará con maridajes especiales, cursos de cocina y festivales de street food— se adapta a todo tipo de momentos, días de la semana, horarios y ocasiones. Esta versatilidad se refleja en un breve apartado de ‘picaditas cerveceras’ para acompañar la bebida protagonista del espacio. Criollos, morcilla y chorizo; moules-frites; bravas con alioli de ajo asado y mojo picante; careta con revolconas o gamba blanca crujiente con mayonesa de piparras de Almagro. Todos ellos, bocados idóneos para las más de veinte variedades de cervezas nacionales e internacionales que sirve el beer sumiller del espacio, que cuenta con mesas altas y bajas y una zona de terraza que resulta deliciosa cuando cae la tarde en Madrid.

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