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Entre arte y naturaleza, el lado más creativo de las Islas Cook
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Entre arte y naturaleza, el lado más creativo de las Islas Cook

La Polinesia Neozelandesa siempre ha estado profundamente vinculada al arte. En las Islas Cook, esta tradición sigue muy presente y se manifiesta en expresiones culturales que forman parte del día a día del archipiélago como la danza, la escultura, el tivaevae — las tradicionales colchas cosidas a mano— y la pintura.

En los últimos años, este legado ha encontrado también nuevas formas de expresión a través de una escena artística contemporánea en crecimiento, con galerías, artistas y proyectos que conectan la herencia polinesia con miradas más actuales.

Por ello, viajar a Islas Cook permite descubrir el destino más allá de sus paisajes tropicales, pues ofrecen también una interesante escena cultural que permite descubrir el archipiélago desde una perspectiva diferente.

Bergman Gallery: el corazón de arte cookiano contemporáneo

En Rarotonga, la isla principal del archipiélago, la Bergman Gallery se ha convertido en un punto de referencia imprescindible para quienes desean acercarse al arte del Pacífico. Fundada en 2001 como Beachcomber Contemporary Art Gallery y relanzada en 2016 bajo la dirección de Ben Bergman, la galería representa a algunos de los nombres más relevantes del arte contemporáneo de las Islas Cook y del Pacífico, como Fatu Feu'u, Michel Tuffery, Ian George o Mahiriki Tangaroa. Actualmente también cuenta con sede en Auckland, Nueva Zelanda.

Mahiriki Tangaroa es la artista cookiana más conocida a nivel internacional. Se graduó en la Ilam School of Fine Arts de la Universidad de Canterbury en 1997; y sus pinturas al óleo —ricas en color y profundamente inspiradas en la mitología polinesia— exploran la identidad contemporánea del Pacífico. Su obra ha contribuido a situar a las Islas Cook en el panorama artístico internacional, llegando a exponerse en la Bienal de Venecia de 2022.

Entre los artistas más destacados también se encuentra Tokerau Jim, uno de los pocos talladores de perlas del mundo, que transforma perlas negras y conchas en delicadas piezas de arte. En pintura destaca Maria File, cuya obra se inspira en la flora, la fauna y los colores naturales del Pacífico. Trabaja sobre diferentes soportes, como lienzo, tela, papel, madera y tapa, un tejido tradicional polinesio.

Por su parte, Judith Künzle es conocida por sus dibujos y pinturas dedicados a los bailarines de las Islas Cook. De origen suizo, ha estudiado durante años los movimientos de los danzantes durante ensayos y actuaciones, desarrollando una forma única de capturar el dinamismo y la esencia de esta tradición cultural.

Otro nombre fundamental es Mike Tavioni, artista y figura cultural de renombre internacional. Autodidacta en la estampación textil, también fue poeta, pintor, tatuador y escultor en piedra, madera y hueso, además de un agudo observador y comentarista de la sociedad contemporánea.

CocoBrush: pincel, vino y atardecer en la isla

Para quienes prefieren no solo admirar el arte sino también experimentarlo, CocoBrush – Your New Island Crush ofrece una de las actividades más originales del archipiélago: talleres de pintura acompañados de una copa de vino, guiados por artistas locales en algunos de los escenarios más espectaculares de Rarotonga y Aitutaki.

Cada sesión dura aproximadamente dos horas y guía a los participantes paso a paso en la creación de una pintura inspirada en los paisajes y colores de la isla, con temáticas que cambian en cada clase. No es necesario tener experiencia artística y está pensado para todos los públicos: desde niños a partir de 10 años hasta adultos, parejas de luna de miel o grupos de empresa. Además, las clases se celebran en restaurantes, bares y otros espacios emblemáticos de la isla, lo que convierte cada taller en una experiencia creativa y social al mismo tiempo.

Por otro lado, quienes prefieran una actividad más tradicional pueden optar por los talleres de ei katu, la técnica de trenzado de coronas de flores típica de la cultura de las Islas Cook, impartidos con el mismo cuidado y pasión.

MOTU Beachfront Art Villas: dormir dentro de una obra de arte

Para completar la experiencia artística en las Islas Cook, MOTU Beachfront Art Villas es una opción de alojamiento que refleja perfectamente el espíritu creativo del destino. Situado en la playa de Titikaveka, en la costa sur de Rarotonga, este boutique resort solo para adultos cuenta con once villas independientes rodeadas de jardines tropicales y frente a una laguna de aguas cristalinas. El nombre Motu, que en lengua cookiana significa “isla”, resume bien la filosofía del lugar: un pequeño refugio dentro de la isla, donde el diseño contemporáneo convive con el arte del Pacífico en cada detalle.

Las villas —de las categorías Manutai, Onu y Ariki Premium— presentan interiores diseñados con cuidado y albergan una colección privada de arte procedente de diferentes puntos del Pacífico, lo que convierte cada estancia en una experiencia estética en sí misma. Los senderos que conducen directamente al mar, las bicicletas eléctricas incluidas, el bar de la piscina al aire libre y los kayaks disponibles para explorar la laguna completan una propuesta pensada para quienes buscan belleza, tranquilidad y autenticidad.

Una galería de arte al aire libre

Muy cerca de la Bergman Gallery, a lo largo del rompeolas de Nikao, frente al Parque Marino Marae Moana, se encuentra el mural más largo del Pacífico Sur: 560 metros de hormigón gris transformados en un colorido e imponente relato visual creado por el artista mexicano residente en Rarotonga, Gonzalo Aldana y el artista local Katu Teiti. La obra comenzó por iniciativa de Kevin Iro, ex campeón de rugby neozelandés y fundador del parque, con el apoyo del gobierno de las Islas Cook y del grupo ambientalista Seacology.

El mural lleva el nombre del Parque Marino Marae Moana, la reserva marina más grande del mundo, con 1,9 millones de kilómetros cuadrados. A través de sus imágenes, la obra recorre las quince islas del archipiélago y refleja sus paisajes, tradiciones y comunidades. El proyecto también contó con la participación espontánea de los habitantes de la zona, que durante el proceso creativo se acercaban para llevar comida, pequeños regalos o palabras de ánimo a los artistas durante el proceso creativo.

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