Desde las procesiones del Domingo de Ramos en Ħal Qormi hasta la calma medieval de Mdina y las catacumbas de San Pablo en Rabat, el archipiélago invita a recorrer siglos de historia cristiana.
Malta destaca por mantener tradiciones religiosas que forman parte de su historia, haciendo de la Semana Santa un momento central en la vida de la isla. Sus procesiones centenarias, que recorren calles empedradas y plazas frente a iglesias barrocas y fortalezas históricas, reflejan una devoción profundamente arraigada. Al mismo tiempo, ciudades como La Valletta y Mdina ofrecen museos, monumentos históricos y gastronomía típica de Pascua, convirtiendo a la isla en un destino que seduce tanto a los fieles como a quienes buscan sumergirse en experiencias repletas de cultura, historia y tradiciones locales.
Vivir el Domingo de Ramos como un maltés más
En Ħal Qormi, el Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa con procesiones que recrean la entrada de Jesús en Jerusalén y la bendición de palmas y ramos. Las calles se llenan de figuras bíblicas y escenas de la Pasión, mientras la música y la participación de los vecinos reflejan la devoción local. La celebración se enmarca en la larga historia cristiana de Malta, desde la llegada de San Pablo en el año 60 d. C. hasta el legado religioso consolidado por los Caballeros de San Juan, que convirtió a la isla en un referente de fe y patrimonio en el Mediterráneo. Durante toda la jornada, el ambiente se completa con dulces típicos de Cuaresma, como los qagħaq tal-Appostli y los karamelli tal-ħarrub, ofreciendo a visitantes y devotos una Semana Santa cargada de historia, cultura y tradición maltesa.
Perderse por las calles de Mdina, la “Ciudad del Silencio”
Mdina, la antigua capital de Malta es uno de los lugares más originales del archipiélago. Sus estrechas calles medievales y plazas barrocas crean una atmósfera de calma que le ha valido el sobrenombre de “Ciudad del Silencio”. En el corazón de la ciudad se encuentra la Catedral de San Pablo, reconstruida a finales del siglo XVII por el arquitecto maltés Lorenzo Gafà, tras el terremoto que derribó la iglesia anterior.
Su imponente fachada y su cúpula dominan la plaza principal, mientras en el interior se conservan obras de artistas como Mattia Preti, incluyendo representaciones de la vida y conversión de San Pablo. Según la tradición, la catedral se alza sobre el lugar vinculado al gobernador romano Publio, quien recibió al apóstol tras su naufragio en Malta, un episodio que marcó el inicio del cristianismo en la isla.
Descubrir la Malta subterránea en las catacumbas de San Pablo
Dentro del patrimonio religioso maltés, las catacumbas de San Pablo ocupan un lugar destacado. Este complejo funerario subterráneo, situado en Rabat, ofrece un fascinante recorrido por los primeros siglos del cristianismo en Malta. Sus galerías y cámaras excavadas en la roca permiten conocer cómo vivían y practicaban su fe las primeras comunidades cristianas. Detenerse en estas catacumbas ayuda a comprender los orígenes del cristianismo en Malta y su importancia cultural a lo largo de los siglos.
Explorar Gozo y su legado religioso
A escasos 30 minutos en ferry de la isla de Malta se encuentra Gozo, la segunda isla más habitada del archipiélago. Su capital, Victoria, alberga la impresionante Ciudadela y la Catedral de la Asunción de la Santísima Virgen María, un magnífico ejemplo del barroco maltés. Esta catedral es conocida por su famoso trampantojo en la cúpula, pintado por el siciliano Antonio Manuele, con el fin de crear la ilusión de una estructura arquitectónica que nunca llegó a construirse.
Otra parada destacada en estas fechas es la Basílica de Ta’ Pinu, en la isla de Gozo, uno de los santuarios más emblemáticos de Malta. La iglesia que se alza hoy en Għarb fue construida entre 1922 y 1932 sobre el emplazamiento de una antigua capilla, tras el aumento de devoción que siguió a un acontecimiento ocurrido en 1883, cuando una vecina escuchó una llamada que motivó a la comunidad local a visitar el lugar y dejar testimonios de favores y experiencias personales. Hoy en día, es uno de los principales lugares de peregrinación de todo el país, especialmente visitado por personas que buscan consuelo espiritual y sanación.
Saborear la tradición culinaria de Pascua
La Semana Santa en Malta también se vive a través del paladar, gracias a varios dulces típicos de estas fechas. Los figolli, elaborados con masa quebrada rellena de almendra, azúcar y limón, son seguramente los más representativos de esta lista, y también los más fáciles de indentificar, gracias a sus diversas formas representando animales, cruces o corazones. Los otros dos bocados obligatorios durante la Cuaresma en Malta son los kwareżimal, galletas de almendra aromatizadas con miel, naranja y especias, y la tradicional torta tal-Lewż, una intensa tarta de almendra.
Una ocasión perfecta para degustar estas delicias es paseando por los jardines Upper Barrakka en La Valletta, desde donde se puede disfrutar de las vistas panorámicas de la costa y del puerto de la capital maltesa.