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Varsovia. Panoramica
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La realidad y la magia de las ciudades polacas, según Tytus Brzozowski

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La realidad y la magia van de la mano en las creaciones artísticas que servirán de guía para visitar las ciudades polacas. Su autor es Tytus Brzozowski y ofrece su peculiar y atractiva visión de ciudades grandes y pequeñas, descubriendo sus leyendas y secretos.

Echando imaginación…

Una bonita manera de descubrir las almas de las ciudades polacas es de la mano de Tytus Brzozowski

Una brisa ondea el pelo mientras se disfruta, desde una terraza panorámica, de un paisaje urbano repleto de casitas de colores con tejados a dos aguas y callejones misteriosos. La perspectiva también es idílica desde la ribera de un río, con playas fluviales y bulevares que rebosan de vida, desde los que lanzarse a una variopinta colección de barrios con personalidad propia. Barrios ancestrales donde descubrir historias y leyendas, barrios culturales donde empaparse de nuevas tendencias y de sabores tradicionales e innovadores, barrios industriales llenos de contrastes donde emerge una nueva arquitectura… Las ciudades polacas desprenden un aura mágica.

Una bonita manera de descubrir sus almas es de la mano de Tytus Brzozowski, un joven artista con un punto de vista muy particular y atractivo. Sus acuarelas son una fuente de inspiración para abrir la imaginación y preparar una escapada diferente en la que ir más allá de las típicas rutas turísticas. Se trata de pinturas que recrean con fidelidad escenas urbanas actuales en las que a veces incluye elementos históricos desaparecidos y otros inverosímiles. A continuación, esta “guía artística” con trece ciudades de Polonia, desde las más populares, Patrimonio de la Humanidad, a otras menos conocidas pero también mágicas, para disfrutar de un viaje diferente.

Varsovia
Varsovia es la ciudad que más ha inspirado al artista. En sus múltiples obras dedicadas a la capital, Brzozowski abre una puerta a sus diversas facetas y secretos mejor guardados: desde los barrios verdes residenciales a las misteriosas calles del casco antiguo, pasando por los modernos rascacielos. Para Tytus, Varsovia es un lugar con muchas perspectivas que permite distintas interpretaciones. Quien la visita, enseguida se da cuenta. Basta pasear por la ribera del Vístula o subir a algún mirador para advertir los contrastes entre el coqueto casco antiguo y la ciudad moderna. Una incursión al barrio de Praga permite pasear y comer en los lugares más de moda, y disfrutar de los mercadillos matutinos en los que desayunar al aire libre los fines de semana, tal como hacen los locales.

Cracovia

Cracovia cautiva a sus visitantes igual que cautivó a este artista, que en su collage dedicado a la ciudad resume sus imprescindibles: el Casco Antiguo con su famosa Lonja de los Paños, la torre del Ayuntamiento, la Iglesia de San Adalberto y, al fondo, envuelta en una neblina, la Colina de Wawel. Tampoco faltan edificios característicos de otros barrios históricos como Podgórze o el barrio judío de Kazimierz. Llaman la atención los característicos tranvías de color azul y el Dragón de Wawel, el habitante más famoso de Cracovia, que en la versión de Brzozowski se ha escapado de su cueva y sobrevuela la ciudad.

Varsovia es la ciudad que más ha inspirado al artista

¿Seguimos viajando? Tytus Brzozowski regala otros cuadros llenos de imaginación, sacando a la luz secretos de ciudades que invita a conocer, aunque se alejen de las principales rutas turísticas. El orden de esta presentación puede servir de modelo para trazar una ruta por Polonia, empezando por el norte del país.

Gdańsk, Sopot y Gdynia

Gdańsk, Sopot y Gdynia forman una zona metropolitana llamada Trójmiasto (“Triciudad”), aunque cada una conserva sus rasgos específicos. Lo mismo ocurre en la obra de Tytus Brzozowski: las grúas portuarias dominan la modernista Gdynia, en Sopot lo hace el famoso muelle y el barrio Monciak, mientras que en torno a los astilleros de Gdańsk destaca el estadio de color ámbar junto a monumentos como la Basílica de Santa María, el Museo de la Segunda Guerra Mundial o la Isla de los Graneros.

Toruń

A Toruń la define una arquitectura gótica monumental, característica por el uso del ladrillo rojo. También por el hecho de haber sido el lugar de nacimiento de Nicolás Copérnico. Con todo, esta ciudad Patrimonio de la Humanidad es un espacio ideal para hacer un viaje por la historia medieval. El Ayuntamiento, sus iglesias y la casa natal del astrónomo no podían faltar en la perspectiva artística de Tytus Brzozowski que, además, regala la imagen del extinto puente de madera sobre el Vístula, del año 1500; fue el segundo puente construido sobre este gran río por detrás del de Cracovia.

Bydgoszcz

A orillas del río Brda, tal como lo refleja el artista, Bydgoszcz es una ciudad que recuerda al mismo tiempo a Ámsterdam y a Venecia. Su esmerado urbanismo está repleto de edificios públicos y casas señoriales modernistas, eclécticas y neobarrocas, así como de fabulosas zonas verdes que propicia esta ciudad cuyo río es su mayor tesoro.

Szczecin

En Szczecin, a ojos de Tytus Brzozowski, los Bulevares de Chrobry son el atractivo principal de esta ciudad portuaria, cuyas grúas históricas evocan la silueta de dinosaurios. Los bulevares protagonizan una interesante reconversión urbanística que nos permite pasear mientras admiramos otros edificios característicos que también aparecen en la acuarela de Brzozowski, como la Torre del Castillo de los Duques de Pomerania o el moderno Auditorio que ha conseguido numerosos premios de arquitectura. Otro gran atractivo de Szczecin son sus regatas, que también están presentes en la obra del pintor.

Gdańsk, Sopot y Gdynia forman una zona metropolitana llamada Trójmiasto (“Triciudad”)

El centro de Polonia y la franja oeste del país ofrecen visitas a ciudades históricas y de patrimonio industrial, no por ello menos interesantes.

Łódź

Łódź acarrea una historia extraordinaria que la convirtió, en los inicios de la Revolución Industrial, en “Tierra prometida” para miles de obreros y empresarios emprendedores de la época. La obra de Tytus Brzozowski refleja la magia del lugar, con sus características fábricas e iglesias sobre las que levitan espectaculares viviendas de estilo modernista. El Palacio de Izrael Poznański, uno de los edificios que aparecen en el cuadro, es una de las visitas más recomendadas en la ciudad, igual que pasear a lo largo de la calle Piotrkowska.

Poznań

Poznań alberga la catedral más antigua del país, pero su patrimonio va mucho más allá de lo medieval. Junto a la catedral, destacan otros símbolos de la ciudad como la Plaza Mayor o el Ayuntamiento, un precioso ejemplo de arquitectura renacentista. También los antiguos y coloridos puestos de venta del mercado que, en la obra de Brzozowski, abandonan su lugar habitual y vuelan alegremente sobre el casco viejo; sus clientes los alcanzan amarrados a globos de helio.

Wrocław

Wrocław, considerada una de las ciudades más bellas de Polonia, no deja indiferente a nadie. Se puede pasar horas buscando a sus inconfundibles gnomos, unas figurillas que se encuentran por doquier y que no faltan en el cuadro de Tytus Brzozowski. El autor tampoco deja de lado otro rasgo característico de esta ciudad: las islas fluviales que conforma el río Óder, conectadas entre sí por más de cien puentes y pasarelas.

Katowice

La acuarela de Katowice es un buen ejemplo para ilustrar la simbiosis entre arquitectura antigua y moderna a la que aspira esta ciudad. Su tradición industrial, muy evidente en el barrio minero de moda, Nikiszowiec, contrasta con sus elegantes fachadas señoriales y las iglesias neogóticas. Más arriba encontramos una pradera donde reina la arquitectura de vanguardia, con joyas como el polivalente Spodek (“El platillo”) o la sede del Museo de Silesia. Ambas construcciones encarnan el afán de desarrollo sostenible de esta ciudad que, hasta hace muy poco, estaba fuertemente industrializada.

La acuarela de Katowice es un buen ejemplo para ilustrar la simbiosis entre arquitectura antigua y moderna

La franja este y sureste del país también asombra con sus paisajes y ciudades con encanto.

Zamość
El concepto de “ciudad ideal", que nació durante el Renacimiento, trató de aplicarse sobre Zamość que, enmarcada entre las verdes colinas del cercano Parque Nacional de Roztocze, ha llegado a ser un ejemplo arquitectónico y urbanístico de referencia mundial. Declarada Patrimonio de la Humanidad, la ciudad fue construida siguiendo el patrón de la italiana Padua. En la creación de Tytus Brzozowski, las coloridas viviendas asoman tras los muros de la fortaleza renacentista junto a su famoso Ayuntamiento y distintas iglesias. Cuesta creerlo, pero el conjunto es aún más bello en la realidad.

Lublin
La magia es una cuestión cotidiana en Lublin. Quizás por eso sea la sede del carnaval estival de artistas callejeros (Carnaval Sztukmistrzów). A la panorámica actual de la ciudad, Tytus Brzozowski le ha añadido la iglesia parroquial desaparecida en el siglo XIX. Esta ciudad inspiradora atrae a los visitantes por sus museos, sus monumentos, por las leyendas que se esconden en cada rincón del casco antiguo y por los sabores tradicionales de los platos y productos regionales.

Przemyśl
La clásica panorámica de esta bella y desconocida ciudad puede servir como bosquejo para un cuadro fabuloso. O como encuadre para una fotografía impresionante. Tytus Brzozowski la aprovechó al máximo en su obra dedicada a Przemyśl, añadiéndole varias torres apuntadas. En el fondo del cuadro se puede ver a un oso paseando: es el símbolo de la ciudad, que se encuentra en el escudo de Przemyśl, en la fuente o en la torre del Museo de Las Campanas y Pipas.

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