Hannah Formentera, hotel boutique de ensueño y restaurante de alta gastronomía en las Pitiusas, ha elegido a
Sergat, agencia de comunicación especializada en turismo en España desde 1987, para desarrollar su estrategia de comunicación y relaciones públicas en España.
Ubicado en el corazón de Es Arenals, en la idílica costa de Migjorn, Hannah Formentera es un refugio de inspiración mediterránea y marcadamente hedonista con 18 habitaciones, diseñado para vivir experiencias exclusivas frente al mar y con una de las mejores puestas de sol de la isla. El proyecto, inaugurado en 2025 en primera línea de playa, ha tomado forma gracias a Víctor Agudo y Óscar Romero, quienes decidieron crear un concepto muy personal para aunar hospitalidad contemporánea, una restauración de calidad y una profunda conexión con el privilegiado entorno natural de Formentera. Hannah Formentera se rige por una filosofía de vida en la que priman la libertad, la creatividad y el disfrute; un lugar perfecto para viajeros dispuestos a abandonarse al placer y a un estilo de vida relajado, lejos de cualquier etiqueta posible.
La arquitectura de Hannah Formentera es un reflejo del ritmo de la isla, en diálogo con el paisaje mediterráneo al que se suma de manera irreverente el marcado espíritu pícaro que caracteriza al hotel. El resultado es un espacio inclasificable, que integra los materiales naturales con una paleta cromática de colores vivos (con un protagonismo especial del rojo) que huye de la corriente orgánica, irradiando en cada rincón una personalidad sin complejos. La atención al detalle se ve también en los nombres elegidos para las habitaciones, todos ellos de mujer; así como en la minuciosa elección de cada lámpara, mobiliario ―en su mayoría piezas vintage elegidas una a una en el Rastro de Madrid― y materiales. Todo en Hannah Formentera cuenta una historia.
El mar no es solo un telón de fondo: en Hannah Formentera también se siente y se saborea. Su propuesta gastronómica, con el chef Alberto Pacheco al frente, rinde homenaje a los sabores del mar, poniendo el foco en el producto local, estacional y el pescado fresco, sin renunciar a la creatividad en cada bocado. Cada mañana, la langosta capturada a bordo del llaüt La Maja —siguiendo la tradición pesquera pitiusa— llega directamente a la cocina, un gesto que resume la filosofía del establecimiento: reverencia el entorno y pasión por el Mediterráneo. Platos como los Paccheri al pesto rojo con langosta son una declaración de intenciones que ponen de manifiesto una técnica precisa, un producto excepcional y un guiño a la tradición sin caer en lo evidente. Del mar llegan también propuestas emblemáticas como la quisquilla de Motril hervida, las cigalitas en gabardina o la ventresca de atún de Barbate, elaboraciones que apuestan por la pureza y la delicadeza. Y todo ello regado con una carta de vinos muy extensa con referencias de primer nivel mundial.