Hay veranos que se recuerdan por un viaje. Otros, por una cena, un paisaje o una puesta de sol. Y, muy de vez en cuando, el calendario regala un instante extraordinario capaz de convertir un destino en un recuerdo imborrable. El próximo 12 de agosto, Mallorca será uno de los lugares privilegiados desde los que podrá contemplarse el eclipse de sol, un fenómeno astronómico excepcional que añadirá un motivo más para mirar al cielo durante el verano en la isla.
Y si hay un lugar desde el que entender Mallorca, ese es Palma y el Hotel Saratoga. Un alojamiento emblemático que, desde hace más de seis décadas, contempla la ciudad desde las alturas. Mucho antes de que existieran los rooftops tal y como hoy los entendemos, su azotea ya ofrecía una perspectiva privilegiada sobre la Catedral, el puerto y el Mediterráneo.
Pero esto será solo una parte de la experiencia. El Hotel Saratoga ha sabido construir una propuesta que condensa distintas maneras de descubrir Palma, en particular, y Mallorca, en general: desde la gastronomía contemporánea que el chef Juan Pinel ofrece en el restaurante L'Àtic (ubicado en la séptima planta) hasta la tranquilidad de los pequeños hoteles boutique de Sóller, pasando una de las azoteas más icónicas para contemplar la ciudad.
El balcón desde el que Palma se entiende mejor
Hay lugares que cambian completamente la manera de mirar una ciudad. El Sky Bar del Hotel Saratoga es uno de ellos. Situado en la octava planta, fue el primer rooftop de Palma y continúa siendo uno de los grandes miradores urbanos de la capital balear.
Durante el día, la panorámica alcanza la Catedral, el puerto y las cubiertas del casco histórico; al atardecer, cuando la ciudad comienza a iluminarse y el calor pierde intensidad, el espacio adquiere una atmósfera especialmente atractiva. Es precisamente esa combinación entre altura, horizonte abierto y ausencia de obstáculos la que convierte al Sky Bar en un lugar privilegiado para disfrutar de uno de los mejores atardeceres del verano.
La experiencia se completa con una carta desenfadada, pensada para compartir, y cócteles para que cada tarde se convierta en una pequeña celebración del verano mediterráneo.
La Mallorca de Juan Pinel
Un piso por debajo, es decir, en la séptima planta, el restaurante L'Àtic ofrece otra manera de viajar sin abandonar Palma.
El chef Juan Pinel continúa desarrollando una cocina profundamente ligada al producto mallorquín, pero abierta a las influencias del sudeste asiático, fruto de sus continuos viajes por Vietnam y Tailandia. Una propuesta que mantiene la técnica y los fondos como hilo conductor mientras incorpora la frescura y los matices que pide la temporada estival.
Durante el verano, los productos estivales cobran protagonismo en platos como Caballa Ajoblanco Uva (caballa curada en sal con ajoblanco, coco, hinojo y láminas de uva), Tomate Emulsión de tomate Oliva (una ensalada de tomates aderezada con emulsión de tomate seco, almendra y oliva mallorquina seca) y Vaca Saltado Encurtidos (tataki de lomo bajo de vaca con salsa de lomo saltado estilo peruano, con ají amarillo y soja, y encurtidos de la casa). La idea siempre es disfrutar sin prisa
Cuando el verano pide bajar el ritmo
Más allá de Palma, el universo Saratoga continúa en el valle de Sóller. Can Abril, Casa Bougainvillea y Solleric Petit Hotel forman la colección Saratoga Tramuntana Hotels, tres pequeños hoteles boutique que recuperan antiguas casas mallorquinas para ofrecer una forma diferente de conocer la isla.
Aquí el tiempo transcurre entre desayunos en patios interiores, calles empedradas, huertos de naranjos y excursiones por la Serra de Tramuntana. Una Mallorca silenciosa, auténtica y alejada de las grandes concentraciones turísticas, perfecta para quienes entienden que el verdadero lujo consiste en disponer de tiempo.