En plena comarca del Priorat, en la provincia de Tarragona, abre sus puertas Casa Rural Dosterras, un alojamiento íntimo de solo seis habitaciones integrado en la masía histórica que también alberga la bodega del mismo nombre. Su inauguración, prevista para el 1 de mayo, supone un paso natural en la evolución del proyecto liderado por Fernando Grajales, que desde 2019 elabora vinos de mínima intervención en este enclave privilegiado del sur de la DO Montsant.
Con una arquitectura que respeta la esencia rural de la masía y la reinterpreta desde una mirada contemporánea, el Casa Rural Dosterras propone una experiencia pausada, luminosa y profundamente conectada con el paisaje. Según afirma el propio Fernando Grajales, “estamos en un lugar privilegiado en el que el tiempo se estira, la naturaleza se escucha y cada detalle invita a la calma”.
El alojamiento cuenta con seis habitaciones diseñadas para prolongar la sensación de recogimiento que define a Dosterras. Todas combinan piedra tradicional, materiales nobles y líneas limpias que dejan que la luz sea protagonista: desde las Dobles Estándar, acogedoras, serenas y con vistas directas al viñedo, hasta las Superiores, sobrias y luminosas, con camas individuales convertibles en King y una perspectiva privilegiada sobre el paisaje. La categoría Superior con Terraza añade un balcón privado desde el que contemplar el amanecer entre viñas, mientras que las Junior Suites, las más amplias, incorporan una zona de estar y grandes ventanales que invitan a estancias largas y a la lectura pausada. Las tarifas oscilan entre 180 y 380 euros según categoría y temporada. Asimismo, la casa rural en su totalidad puede reservarse en régimen de uso exclusivo
Los espacios comunes han sido concebidos como una extensión natural del paisaje. La piscina, rodeada de viñedos y con vistas a la Mola de Colldejou, invita a desconectar sin prisa. En el interior, el salón funciona como un punto de encuentro versátil: chimenea central, rincones tranquilos para trabajar gracias al WiFi de alta velocidad, juegos de mesa, café, snacks y un Honor Bar donde servirse una copa de vino de la bodega como si se estuviera en casa.
La experiencia gastronómica es uno de los pilares del proyecto. Los desayunos, servidos en la mesa central del salón o en la terraza exterior, celebran el producto local y la calma matinal del Priorat.
Los fines de semana, el protagonismo lo toma Fusta i Foc, un espacio al aire libre donde el fuego marca el ritmo: barbacoas de cabrito, brasas lentas y vinos exclusivos de la bodega se combinan con vistas abiertas a la Mola de Colldejou. Una propuesta honesta y cercana que permite vivir el Priorat con todos los sentidos.
Dosterras es también un lugar pensado para celebrar. El Wine Garden ofrece distintos espacios —jardines, sala de bótes, terraza, interiores de la masía y zonas de viñedo— que permiten acoger bodas íntimas, aniversarios, encuentros entre amigos, reuniones de empresa o rodajes en un entorno natural privilegiado.
Para quienes deseen adentrarse en este entorno desde Marçà parten caminos que recorren colinas de pizarra, terrazas de viñedo y antiguos senderos perfectos para el senderismo y el ciclismo. A pocos minutos, Marçà y Falset ofrecen gastronomía basada en la tradición catalana y el producto local, mientras que museos y espacios culturales permiten profundizar en la identidad vinícola del Montsant.
Un proyecto con alma: México y Montsant en una misma historia
Casa Rural Dosterras nace como una extensión natural del proyecto vitivinícola iniciado por Fernando Grajales, mexicano de origen y alma inquieta, que recorrió regiones como Toscana, Ribera del Duero o Rioja antes de encontrar en Marçà el lugar donde echar raíces. En la finca de Mas Figueres, la antigua masía que hoy acoge la bodega y el alojamiento, descubrió un paisaje que unía autenticidad, carácter y una sensibilidad que le recordaba a las historias de su abuelo burgalés, quien le transmitió la pasión por el vino.
“Aquí el paisaje manda; nuestro trabajo consiste en acompañarlo con respeto”, afirma Fernando Grajales, cuya filosofía de mínima intervención, paciencia y precisión ha consolidado a Dosterras como una de las voces más personales del sur del Montsant.