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La verbena de la Paloma abre la temporada en el Teatro de la Zarzuela
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La verbena de la Paloma abre la temporada en el Teatro de la Zarzuela

martes 22 de septiembre de 2026, 08:15h

Hay obras que forman parte de la memoria incluso para quienes nunca han pisado un teatro para verlas.

Basta que suene ¿Dónde vas con mantón de Manila? para que algo se despierte: una calle de Madrid, una noche de verano, el bullicio de una verbena, un amor que se complica y esos celos que, entonces como ahora, pueden ponerlo todo patas arriba.

Eso es La verbena de la Paloma, una de esas obras que parecen haber estado siempre ahí, esperándonos.

Y ahora vuelve a casa.

El Teatro de la Zarzuela recupera la producción que presentó en 2024 para abrir su nueva temporada, con diez funciones entre el 23 de septiembre y el 4 de octubre.

Antes del sainete, el público encontrará Adiós, Apolo, un prólogo cómico-lírico escrito por Álvaro Tato que nos lleva hasta la última noche del desaparecido Teatro de Apolo, aquel templo madrileño del género chico que cerró sus puertas en 1929.

Es una manera hermosa de empezar: mirando hacia atrás para volver a encontrarnos con una obra que, más de 130 años después de su estreno, sigue teniendo algo profundamente nuestro.

Una noche de agosto que conocemos muy bien

Tomás Bretón puso música al libreto de Ricardo de la Vega y el resultado se estrenó en el Teatro de Apolo el 17 de febrero de 1894. Apenas cuatro años después llegaría al Teatro de la Zarzuela. Desde entonces, La verbena de la Paloma se ha instalado en la tradición lírica española como uno de sus títulos más populares y queridos.

Y quizá ahí esté parte de su secreto. La historia sucede en una calurosa noche del 15 de agosto, mientras Madrid celebra la fiesta de la Virgen de la Paloma. Las calles están llenas, la gente sale, se cruza, se mira, se enamora, discute y vuelve a reconciliarse. Entre una esquina y otra aparecen los celos, los equívocos, las pullas y los deseos.

No hace falta mucho más. Porque lo que cuenta La verbena de la Paloma es, en el fondo, algo que todos reconocemos: la dificultad de querer, el miedo a perder a quien queremos, el orgullo, la ilusión, las pequeñas miserias y las grandes alegrías. Todo ello contado con humor, con música y con una naturalidad que hace que, más de un siglo después, los personajes sigan pareciéndonos familiares.

Un homenaje a quienes hicieron posible la fiesta

La propuesta de Nuria Castejón incorpora Adiós, Apolo, un pequeño prólogo que funciona como homenaje a todos aquellos artistas y trabajadores que hicieron del Teatro de Apolo una auténtica casa del género chico.

La idea es imaginar qué ocurrió en aquella última función de 1929, cuando los intérpretes tuvieron que despedirse de un escenario que había sido durante décadas uno de los grandes corazones teatrales de Madrid.

Castejón lo resume en dos palabras: “¡Va por ellos!”. Y ese homenaje se extiende también a sus padres, los recordados intérpretes de zarzuela Pepa Rosado y Rafael Castejón, herederos de aquella tradición del Apolo.

Así, antes de que empiece la verbena, hay otra historia que contar: la de quienes hicieron del teatro un oficio, una forma de vida y una manera de mantener vivas las historias que pasan de generación en generación.

La música que llevamos dentro

Al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, titular del Teatro de la Zarzuela, estará Carlos Aragón. La partitura de Bretón tiene una de esas virtudes que sólo poseen las grandes músicas: parece sencilla y, sin embargo, está llena de matices.

Hay seguidillas, soleás, habaneras y ecos de la música popular que Bretón supo transformar en una partitura de enorme riqueza. Curiosamente, Ricardo de la Vega no pensó inicialmente en él. Tras el rechazo de Ruperto Chapí, el libreto llegó a manos de Bretón, que por entonces estaba más interesado en dar a conocer sus óperas fuera de España. La historia quiso que aceptara y que de aquella colaboración naciera una de las obras más reconocibles de nuestro teatro musical.

Para Aragón, Adiós, Apolo y La verbena de la Paloma forman “un puente musical que nos une a nuestro pasado”. Y quizá sea precisamente eso lo que ocurre cada vez que escuchamos sus primeros compases: durante un instante, el tiempo se acorta.

El musicólogo Víctor Sánchez encuentra el secreto de su vigencia en esa mezcla tan particular de música popular y música de tradición culta, baile, flamenco, sentimiento, acción y tensión entre los personajes. Es, dice, “el título que descubre que sí has escuchado zarzuela alguna vez”.

Hilarión, Julián, Susana, Casta… y todos nosotros

Hilarión, Sebastián, Julián, Rita, Susana, Casta, Antonia, la Cantadora… Sus nombres pertenecen ya al imaginario de la zarzuela. Durante generaciones, actores y cantantes han vestido sus ropas y han vuelto a recorrer esas calles de Madrid donde todo parece estar a punto de suceder.

Porque en La verbena de la Paloma no hay héroes ni villanos. Hay personas. Personas que meten la pata, que se ponen celosas, que se enfadan, que se reconcilian, que presumen y que, sobre todo, sienten. Quizá por eso la obra ha conseguido atravesar el tiempo con tanta facilidad.

En esta nueva vuelta a la Zarzuela, el reparto reúne a Antonio Comas, Borja Quiza, César San Martín, Milagros Martín, Carmen Romeu, María Rey-Joly, Gerardo López, Jorge Rodríguez Norton, Ana San Martín, Lara Sagastizabal, Gurutze Beitia, Rafa Castejón y Sara Salado, junto al Coro Titular del Teatro de la Zarzuela, dirigido por Antonio Fauró.

La escenografía de Nicolás Boni, el vestuario de Gabriela Salaverri —reconocido con los premios Ópera XXI e Yvonne Blake de la AAPEE— y la iluminación de Albert Faura completan una producción pensada para que aquel Madrid de fiesta vuelva a respirar sobre el escenario.

Y eso es, al final, lo que tiene La verbena de la Paloma: que uno puede conocer perfectamente la historia, haber escuchado mil veces sus melodías y saber de memoria lo que va a ocurrir… y aun así emocionarse cuando vuelve a sonar la música.

Porque hay obras que se representan. Y hay otras que se celebran.

La verbena de la Paloma pertenece a estas últimas.

El Teatro de la Zarzuela la recibirá en diez funciones, del 23 de septiembre al 4 de octubre. La función del 3 de octubre será accesible e incluirá previamente un touch tour para personas con discapacidad visual.

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