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San Juan de Luz: Tradiciones vascas y francesas ante el océano Atlántico

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Lo que durante el siglo XVII fue la base de los corsarios vascos, se ha convertido en un relajado destino turístico de veraneo. San Juan de Luz, fue uno de los puertos pesqueros más importantes de Francia, se sitúa en una tranquila bahía con forma de media luna y con una hermosa playa de fina arena, y un centro histórico lleno de coloridas casas vascas, con entramados de madera. El casco histórico es un laberinto de callejuelas con mercados típicos al aire libre, tiendas tradicionales, restaurantes y cafés. El pintoresco puerto pesquero nos descubre palacetes que los antiguos armadores vascos edificaron frente al mar en el siglo XIX.

La atracción principal de San Juan de Luz es, sin lugar a dudas, su hermosa playa y el paseo a lo largo de ella

Este pueblo costero, conocido para algunos La Ciudad de los Corsarios, tiene un fuerte pasado histórico marinero y, a su vez, es una de las localidades con más historia turística de Francia. En el siglo XVII la localidad se convirtió en la base de los corsarios vascos. Dichos corsarios perseguían a los enemigos de Francia en el mar, saqueándolos con la bendición del rey. Los corsarios eran temidos por ingleses y españoles, quienes eran los donantes involuntarios de las riquezas que llegaban al pequeño San Juan de Luz. Esa fue la época de oro de la localidad y la fortuna de aquella era puede ser apreciada todavía a día de hoy paseando por sus calles. Fue también durante el siglo XVII cuando se firmó el Tratado de los Pirineos en la cercana Isla de los Faisanes, poniendo así fin a un largo conflicto entre Francia y España. Como resultado de dicho tratado, el rey Luis XIV de Francia se casó con la hija del rey de España, la infanta María Teresa, en San Juan de Luz en junio de 1660. Este casamiento real fue uno de los matrimonios políticos más importantes de la historia. El hecho de que la boda se celebrara en San Juan de Luz es algo de lo que la gente local todavía está orgullosa hoy en día.

La grande plage

La atracción principal de San Juan de Luz es, sin lugar a dudas, su hermosa playa y el paseo a lo largo de ella. La playa principal es conocida simplemente como “playa grande” (“la grande plage” en francés). Se trata de una bonita playa en forma de media luna protegida de las olas por tres enormes diques. Caminar por el elevado paseo de la “grande plage” es algo imprescindible, desde donde es posible disfrutar de las magníficas vistas: el mar Cantábrico a un lado y la arquitectura vasca al otro. Las casas alineadas frente a la playa son probablemente el símbolo más emblemático de esta localidad. Una característica peculiar de dichas casas es que muchas de ellas están conectadas con el paseo marítimo a través de un puente.

Además, “la grande plage” no es la única playa de la localidad. Hay otras cuatro playas de arena que pertenecen a la municipalidad de San Juan de Luz: Erromardi, Mayarco, Lafiténia and Cénitz. Todas ellas, muy populares entres surfistas.

La principal calle peatonal de San Juan de Luz se llama Rue Gambetta, donde se articula la actividad comercial de la ciudad

A lo largo de la bahía, hay dos edificios que llaman poderosamente la atención, el Gran Hôtel, majestuoso edificio del 1909 de estilo neo-romántico que en la actualidad, alberga todavía un hotel de cinco estrellas manteniendo la atmósfera de la Belle Epoque, y La Pérgola, el símbolo del turismo aristocrático en San Juan de Luz de principios del siglo XX, construido a finales de los años treinta, hoy alberga un casino.

Rue Gambetta

La principal calle peatonal de San Juan de Luz se llama Rue Gambetta, donde se articula la actividad comercial de la ciudad, en ella, encontrarás muchas tiendas, la mayoría lindas boutiques vendiendo chocolate, dulces, productos locales, ropa y zapatos. Muchas de ellasvenden lo que se conoce como “Linge Basque”. Se trata de tejidos con coloridos estampados a rayas, un producto muy típico y de tradición arraigada en el País Vasco.

Iglesia de San Juan Bautista Escenario de una boda histórica

El edificio más importante de Rue Gambetta es, sin lugar a dudas, la Iglesia de San Juan Bautista, construida entre los siglos XV y XVII, y considerada una de las iglesias más representativas del País Vasco. Su exterior austero esconde un interior de nave única en el que destaca el monumental altar barroco del siglo XVII. Típico de las iglesias del País Vasco francés, galerías de madera se extienden a lo largo de las paredes laterales y trasera del edificio.

Esta iglesia es especialmente importante en San Juan de Luz debido a la boda real celebrada en ella el 9 de junio de 1660 entre Luis XIV de Francia y la infanta de España, María Teresa. Dicho casamiento fue uno de los matrimonios políticos más importantes de la historia, poniendo fin a una amarga guerra. Aunque no está comprobado, se dice que la puerta por la que la pareja salió de la iglesia tras la ceremonia fue tapiada con ladrillo poco después en representación del final de los problemas entre Francia y España.

Maison Joanoenia, destaca debido a su estilo, inspirado en los palacios de Venecia

En el extremo occidental de Rue Gambetta se encuentra la plaza principal de San Juan de Luz, la ‘Place Louis XIV, con dos significativos edificios, el ayuntamiento, ‘Mairie’ y la ‘Maison Louis XIV’ una de las muchas casas situadas entre la Iglesia de San Juan Bautista y el puerto, financiadas con las riquezas traídas por los corsarios vascos. Fue construida en 1643 por Johan de Lohobiague, propietario de barcos y alcalde de San Juan de Luz en aquel momento. El nombre con que se conoce el edificio hoy en día honra a Luis XIV, quien se hospedó en él durante 40 días mientras esperaba la llegada de su prometida, la infanta María Teresa. En verano, la Plaza Luis XIV está repleta de mesas y sillas de los restaurantes que la rodean. También hay puestos de artesanos y pintores, creando un ambiente agradable y acogedor. Además, en el centro de la plaza hay un quiosco de música donde a menudo se puede escuchar música vasca.

Desde la Plaza Luis XIV, es posible caminar hasta el puerto, situado justo detrás de ella, y desde donde se pueden ver los barcos pesqueros ir y venir. Aunque resulta difícil imaginarlo hoy en día, este fue una vez uno de los puertos más grandes de Francia. En el pasado, los pescadores vivían en los alrededores del puerto, como por ejemplo en la calle con el nombre Rue de la Republique. En la actualidad, dicha calle está llena de restaurantes de marisco.

Joanoenia, la Maison de l’Infante Un toque veneciano

Otro elegante edificio del siglo XVII es la Casa Joanoenia (“Maison Joanoenia”) que recibe su nombre de otro acaudalado corsario, Joannot de Hareneder, quien ordenó su construcción en 1640. Este edificio destaca debido a su estilo, inspirado en los palacios de Venecia, su fachada está cubierta de ladrillos rosados y adornada con piedras doradas, se encuentra frente al puerto y, en su parte más alta, tiene una torre de vigilancia desde la cual el propietario podía observar el movimiento de sus barcos, también es conocida como la casa de la infanta (“Maison de l’Infante”) porque la Infanta de España, María Teresa se hospedó en ella a su llegada en San Juan de Luz en 1660 para su casamiento con Luis XIV.

Mercado

El mercado de San Juan de Luz es muy popular en la región, y está abierto todo el año, todos los días de la semana. Con puestos vendiendo pescado, carne de caballo, verduras, productos de panadería y mucho más, se trata del lugar ideal para descubrir todos los ingredientes que hacen que la gastronomía vasca sea tan famosa. Siempre hay un buen ambiente en el mercado, y la variedad de producto local, por ejemplo queso, es impresionante. Si decides probar el queso, busca el Ardi Gasna, que en euskera significa “queso de oveja”. Se trata de un queso típico del valle del Nive, crudo, prensado y madurado 6 meses antes de ser vendido. Aunque la visita al mercado es siempre recomendable, los mejores días para ello son martes y viernes. Esos son los días de mayor actividad, cuando la afluencia de granjeros de la zona que se acercan a San Juan de Luz para vender sus productos es mayor. Los alrededores del mercado están llenos de bares y restaurantes con terrazas.

El Frontón y los deportes vascos más populares

La pelota vasca es un deporte muy popular en San Juan de Luz y es practicado por gente de todas las edades. Aunque existen múltiples variedades de pelota vasca, las más comunes en San Juan de Luz son pelota mano, cesta punta y paleta. Julio y agosto son los mejores meses para disfrutar de un partido de pelota vasca. Durante ese tiempo, hay un partido de cesta punta cada martes y cada jueves a las 21 h en el frontón Jai Alai (situado en la Avenida André-Ithurralde).

La pelota vasca es un deporte muy popular en San Juan de Luz y es practicado por gente de todas las edades

Mientras paseas por San Juan de Luz, puede que también veas gente practicando estos deportes, ya que hay varios frontones en el pueblo. Por ejemplo, el Trinquet Maitena es un frontón cubierto situado en el centro de San Juan (Rue du Midi 42). Lo bueno del Trinquet Maitena es que hay un bar dentro del mismo edificio, con vistas del frontón, haciendo que sea posible tomarse algo mientras se disfruta del partido de pelota.

El Fuerte de Socoa

La bahía en la que se encuentra San Juan de Luz está dividida en dos por la desembocadura del río Ugarana (“Nivelle” en francés). En la parte opuesta a San Juan de Luz se encuentra el pueblo de Ciboure (“Ziburu” en euskera), un pueblo bonito, más pequeño y más tranquilo que su vecino al otro lado del río Ugarana. Tiene un par de hermosas playas de arena. Al final de la bahía se eleva el Fuerte de Socoa (“Fort de Socoa” en francés). El fuerte fue construido originalmente por Luis XIII de Francia a comienzos del siglo XVII para proteger el puerto de Ciboure de los invasores españoles. Fue destruido y reconstruido en varias ocasiones durante las ocupaciones española y británica. Sin embargo, eso solo añade al atractivo del edificio, ya que es responsable de la mezcla de estilos militares arquitectónicos. Aunque el edificio en sí está cerrado al público y está empezando a desmoronarse, se trata todavía de un lugar con mucho encanto. Es posible pasear por sus alrededores, admirar el edificio e imaginarse las batallas que tuvieron lugar en él. También es un buen sitio para disfrutar de las magníficas vistas de la bahía, con las olas rompiendo contra el dique de Socoa y la costa vasca al otro lado, donde se aprecian las formaciones rocosas que reciben el nombre de flysch

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