ENYOAR
Texto por Miguel A. López
Inauguración el 22 de abril 2026
Enyoar, exposición individual de Cristina Flores Pescorán en Crisis, con un texto de Miguel A. López.
Tras su paso por la Jan Van Eyck Academie, la artista presenta un nuevo conjunto de obras que continúa desarrollando su práctica textil en diálogo con la escultura y la acuarela.
En esta muestra, Cristina pone el foco en el placer, el disfrute y la introspección.
A través del movimiento, los ciclos vitales y la conexión con el propio cuerpo, Enyoar combina la idea de "disfrutar" con la de habitar el yo, reflejando una experiencia íntima y migrante. Las obras, creadas en tránsito, evocan cuerpos, energías y temporalidades en constante transformación.
Enyoar es la primera exposición individual de Cristina Flores Pescorán en Perú en más de tres años. En octubre de 2022 se integró como becaria al programa de la Jan van Eyck Academie, en los Países Bajos, donde desde entonces vive y trabaja. En este periodo, su trabajo ha alcanzado escalas monumentales e incorporado nuevos materiales –metal, madera y cerámica. Ha exhibido en cuatro continentes, incluyendo seis bienales (Sídney, Toronto, Lahore, Moscú, Santa Fe y Shanghái), activando otras formas de enlazar el tejido, la poesía y la performance.
Patricio Morocho
UKUPI
Curaduría por Camila Palomino
Inauguración el 22 de abril 2026
Ukupi es el nuevo proyecto del artista ecuatoriano-neoyorquino Patricio Morocho, presentado en el Project Room de Casa Crisis, que explora la demolición como un acto de destrucción y cuidado. A partir de materiales recolectados en Manhattan, el artista aborda su herencia Kichwa-Kañari y el trabajo migrante ligado a la construcción de la ciudad.
Sus piezas combinan moldes de escombros con pintura para crear escenas íntimas que entrelazan familia, memoria y territorio. Inspirado en el concepto andino de uku (lo interior y esencial), Morocho propone una mirada sensible sobre la migración y la vida en una ciudad en constante transformación.
Morocho toma inspiración de la materia presente en el territorio de Lenapehoking (Nueva York), entre ellos sus plantas y residuos corrientes, y la carga simbólica que atribuye a materiales industriales. Los moldes son réplicas de los restos de los edificios y sobre ellos, el artista sobrepone capas de pintura, tejiendo historias domésticas en cada una. Cada molde contiene una escena íntima dentro de su hogar. En estas piezas, Morocho construye una mitología sincrética de la migración en una ciudad en decadencia. El artista interpreta un mito romano sobre la destrucción de la ciudad de Cartago.