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Tres puertos de montaña para asomarse a los horizontes de la Toscana
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Tres puertos de montaña para asomarse a los horizontes de la Toscana

jueves 07 de mayo de 2026, 10:30h

Las estribaciones de los Apeninos dibujan la frontera natural de la Toscana y configuran un paisaje de transición donde la montaña se abre paso hacia colinas y valles. En este territorio de paso, los puertos de montaña han sido durante siglos vías de comunicación, rutas de peregrinación y hoy, itinerarios privilegiados para descubrir una Toscana más serena y auténtica. Entre ellos, Cisa, Croce Arcana y Alpe Serra destacan como verdaderas puertas de entrada a este horizonte.

Paso de Cisa: entre la historia y la naturaleza

A poco más de 1.000 metros de altitud, el Paso de Cisa es uno de los enclaves más emblemáticos de la histórica Vía Francígena. Un portal de madera recibe a quienes lo cruzan a pie, evocando siglos de tránsito de peregrinos y viajeros. Desde aquí, el paisaje se despliega en un descenso suave hacia la Lunigiana, una comarca de naturaleza exuberante donde el verde domina el horizonte. La brisa que asciende desde la Riviera Apuana acompaña el recorrido, aportando una sensación de frescor y apertura al mar cercano.

Croce Arcana: un balcón sobre los Apeninos

En el corazón de los Apeninos toscano-emilianos, numerosos puertos de montaña permiten adentrarse en la riqueza paisajística de la Garfagnana. Sin embargo, Croce Arcana destaca por su carácter panorámico. Situado a 1.669 metros de altitud, este paso de la Via Romea Strata se convierte en un auténtico mirador natural. Desde su cima, la vista se extiende en todas direcciones: los perfiles de montañas como el Cimone o el Libro Aperto dominan el entorno, y en jornadas despejadas, la mirada alcanza incluso los Alpes y los Alpes Apuanos.

Alpe Serra: la ruta de los antiguos peregrinos

A lo largo de la Vía Romea Germanica, el puerto de Alpe Serra ofrece uno de los tramos más evocadores de los Apeninos. Alcanzando los 1.148 metros antes de descender hacia el valle del Arno, este recorrido sigue el sendero de cresta conocido como “00”, entre formaciones rocosas y paisajes abiertos. Su importancia histórica queda reflejada en los escritos de un monje alemán que, ya en 1230, lo señalaba como la mejor ruta hacia Roma para los peregrinos del norte de Europa.

Hoy, estos pasos de montaña conservan intacto su valor como lugares de tránsito y contemplación. Recorrerlos es adentrarse en una Toscana diferente, donde el viaje no solo conduce a un destino, sino que se convierte en una experiencia en sí misma, marcada por el ritmo pausado de la naturaleza y la huella de la historia.

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