La obra arrancará el 13 de marzo y estará en cartel hasta el 26 de abril en la Sala Principal de este espacio.
El reparto lo componen Aitana Sánchez-Gijón, Juan Carlos Vellido, Lucía Juárez, Goizalde Núñez, José Luis Alcobendas, Dani Pérez Prada, Álex Mola y Antonio Hernández Fimia. Completan el equipo Natalia Menéndez (dirección y adaptación), Juan Carlos Rubio (adaptación) y Mónica Regueiro (producción ejecutiva).
El escenario del Teatro Español vuelve a acoger uno de los grandes textos del repertorio dramático español con “Malquerida”, la célebre obra de Jacinto Benavente, en una nueva versión dirigida por Natalia Menéndez y protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón. El montaje se presenta en la Sala Principal del teatro entre el 13 de marzo y el 26 de abril de 2026, recuperando un drama que, más de un siglo después de su estreno, mantiene intacta su intensidad emocional y su reflexión sobre las pasiones humanas.
Esta propuesta escénica revisita uno de los títulos más emblemáticos del teatro español del siglo XX, estrenado originalmente en 1913 y considerado una de las obras mayores del dramaturgo que recibiría el Premio Nobel de Literatura en 1922.
Un regreso cargado de memoria teatral
El montaje tiene además un significado especial para su protagonista. Aitana Sánchez-Gijón, que encarna ahora a Raimunda, debutó en el teatro precisamente con esta misma obra en 1988 interpretando a Acacia, la hija. Su regreso a Malquerida desde el papel de la madre establece un diálogo simbólico entre generaciones y subraya la continuidad de los grandes textos dramáticos en la escena contemporánea.
La actriz lidera un reparto coral integrado por:
Juan Carlos Vellido, Lucía Juárez, Goizalde Núñez, José Luis Alcobendas, Dani Pérez Prada, Álex Mola, Antonio Hernández Fimia
El proyecto cuenta con adaptación de Natalia Menéndez y Juan Carlos Rubio, mientras que la producción ejecutiva corre a cargo de Mónica Regueiro.
Una tragedia rural sobre el deseo y el silencio
La trama se sitúa en una hacienda rural donde Raimunda vive con su hija Acacia tras haberse vuelto a casar con Esteban. Lo que parece un nuevo comienzo pronto se transforma en un torbellino emocional cuando emerge un amor oculto entre Esteban y Acacia, un deseo prohibido que desencadena celos, violencia y una cadena de tragedias.
El conflicto termina marcando el destino de la joven, a quien el pueblo empieza a llamar “la malquerida”. Benavente construye así un drama donde el amor, la honra, los celos y el deseo se entrelazan en una atmósfera de tensión constante.
La obra plantea preguntas que siguen resonando en el presente:
- ¿Es posible contener las pasiones humanas?
- ¿Hasta qué punto la familia puede ser refugio o condena?
En palabras de la propia Sánchez-Gijón, la historia revela que la familia puede ser “refugio e infierno al mismo tiempo”, una reflexión que subraya la vigencia del texto más de cien años después de su creación.
Una adaptación contemporánea del clásico
La versión dirigida por Natalia Menéndez apuesta por condensar la fuerza trágica del texto original y potenciar su dimensión simbólica. La puesta en escena combina un lenguaje contemporáneo con elementos de raíz popular —humor, música y una estética rural— para acentuar el carácter pasional de la historia.
El equipo creativo incluye además a:
- Alfonso Barajas, escenografía
- Juan Gómez Cornejo, iluminación
- Rafa Garrigós, vestuario
- Mariano Marín, música y espacio sonoro
Con una duración aproximada de 100 minutos, el espectáculo propone una lectura ágil y directa del clásico, enfatizando las tensiones entre deseo, moral social y violencia emocional.
Un clásico que dialoga con el presente
Más de un siglo después de su estreno, Malquerida continúa siendo un retrato incisivo de los impulsos humanos y de las estructuras sociales que intentan controlarlos. La obra explora temas universales —la culpa, el deseo prohibido, la violencia en el ámbito familiar— que siguen resultando profundamente contemporáneos.
El regreso de este texto al Teatro Español reafirma además el lugar de los clásicos en la programación teatral actual, demostrando que las grandes historias pueden reinterpretarse y seguir interpelando al público de hoy.