La cultura se ha consolidado como uno de los grandes motores del turismo en España, impulsando cada vez más escapadas dentro del propio país. En un contexto de fuerte dinamismo del turismo interno —con más de 36 millones de viajes de residentes en el último trimestre de 2025, según datos de SEGITTUR—, las experiencias culturales ganan protagonismo como uno de los principales motivos para viajar.
Con motivo del Día Internacional de los Museos, que se celebra el próximo 18 de mayo, CamperDays —plataforma de alquiler de autocaravanas y campers— propone una forma diferente de descubrir este patrimonio: una ruta en autocaravana por algunos de los museos más emblemáticos de España, combinando arte, carretera y turismo experiencial.
Madrid: dos paradas imprescindibles para viajar del Siglo de Oro a la modernidad
Madrid es una de las grandes capitales culturales de Europa. Es una ciudad donde los museos conviven con barrios históricos y una agenda artística que se renueva constantemente. Según SEGITTUR, en el último trimestre de 2025 la Comunidad de Madrid recibió más de tres millones de turistas residentes, consolidándose como uno de los destinos favoritos para viajar sin salir de España. De esta forma, recorrer el Museo Nacional del Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, se vuelve una manera de descubrir Madrid a través de dos miradas artísticas: la tradición pictórica y la creación contemporánea.
El Museo Nacional del Prado, es un símbolo de la cultura española y europea. Cada sala de exposición parece abrir una nueva escena, ya sea con la fuerza de la pintura religiosa, mitológica o la intensidad de los claroscuros. Entre Velázquez y Goya, el espectador avanza como quien atraviesa un relato, admirando cuadros con gran trasfondo histórico en uno de los museos artísticos más importantes del mundo. En 2025, el museo recibió a más de 3.5 millones de visitantes.
Pasear por el Paseo del Prado y entrar al museo con tiempo convierte la visita en una experiencia pausada, ideal para dejarse llevar por las obras maestras sin marcarse un itinerario rígido, permitiendo que el propio cuadro elija a su espectador. Para acceder, se puede adquirir la entrada general que cuesta 15 euros o ir de lunes a sábado de forma gratuita desde las 18:00 a las 20:00 horas.
Otra de las joyas artísticas de la capital es el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que cuenta con una amplia riqueza cultural del arte contemporáneo español. El arte evoca, convirtiéndose en un manifiesto de la historia moderna mundial: imágenes que incomodan, que interpelan, que obligan a mirar dos veces y a preguntarse por el contexto de cada obra. Asimismo, las instalaciones se encuentran conectadas con la vida del barrio y a la energía cultural de Madrid, invitando a alternar galerías con pausas en sus espacios comunes para digerir calmadamente lo que se ha visto. En 2025, esta sede del arte contemporáneo acogió a más de 1.6 millones de visitantes.
Para acceder a la amplia colección de obras artísticas de artistas como Picasso, Dalí o Miro en el Museo Reina Sofía, se puede comprar la entrada general que tiene un coste de 12 euros, y también se puede obtener acceso a la Sede Principal de forma gratuita durante las dos horas antes del cierre.
Barcelona: una parada donde el románico y la ciudad comparten el protagonismo
Barcelona es una ciudad que se recorre como una galería de arte al aire abierto: patrimonio y arquitectura que conviven complementariamente, además de contar con una oferta artística con capacidad de convertir cualquier escapada en un plan cultural completo. De acuerdo con SEGITTUR, Cataluña recibió en el último trimestre de 2025 a más de 3,8 millones de turistas nacionales, confirmando su papel como uno de los grandes imanes de viajes dentro de España. De esta manera, visitar el MNAC permite descubrir una Barcelona con el arte como hilo conductor de la mano de artistas como Dalí, Gaudí o Picasso.
El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), es un punto de encuentro entre la tradición y la modernidad. Dentro de sus paredes, guarda uno de los conjuntos de arte románico más impresionantes de Europa. Frescos, ábsides y figuras sagradas construyen una estética poderosa, solemne y sorprendentemente moderna.
La subida a Montjuïc y las vistas convierten la visita en una mezcla de arte, arquitectura y ciudad, invitando a alargar el recorrido sin prisas. En 2024, albergaron a 860 mil personas entre sus pasillos, reafirmándose como uno de los grandes imprescindibles culturales de Barcelona.
Para acceder al recinto de sus colecciones de arte, se puede adquirir la entrada general por 12 euros, aunque es gratuita a partir de las 15:00 horas todos los sábados y los primeros domingos de cada mes.
Bilbao: una parada donde la arquitectura se vuelve parte de la exposición artística
Otra parada obligatoria para los amantes del arte es Bilbao, que se ha convertido en una de las escapadas culturales más atractivas del norte. Es una ciudad que combina la renovación urbana con una escena artística que se percibe tanto en sus calles como en sus museos. Según SEGITTUR, el País Vasco recibió en el último trimestre de 2025 a más de 1 millón de turistas residentes. En este contexto, el Museo Guggenheim se convierte en el punto de partida idóneo para recorrer la ría y descubrir una ciudad que ha hecho del diseño y la arquitectura su insignia.
El Museo Guggenheim, cuenta con una fachada reconocible antes de siquiera cruzar la entrada: el edificio, diseñado por Frank Gehry, parece moverse con la luz y el agua, convirtiendo el museo en una experiencia desde el primer paso. Entre sus paredes, el arte contemporáneo de artistas como Andy Warhol, Jeff Koons, Eduardo Chillida o Jorge Oteiza, se despliega a gran escala, con obras que dialogan con el espacio y obligan a su espectador a recorrerlas, rodearlas y mirarlas desde distintos ángulos. En 2025, este museo vasco recibió a más de 1.3 millones de visitantes, consolidándose como una de las paradas culturales más emblemáticas y visitadas de España. Para acceder, se puede adquirir la entrada general que tiene un coste de 12 euros.
El paseo por la ría y el entorno del museo funciona como un preámbulo perfecto, y la visita se siente como una inmersión total, combinando una energía urbana con la arquitectura y su impacto visual, todo en una sola visita.
Con esta selección, el recorrido propone una forma de celebrar el Día del Museo que va más allá de la agenda, ya que no se trata solamente de visitar exposiciones, sino de vivirlas: perderse entre salas, encontrar una obra que te detenga el tiempo, que te haga sentir algo, y salir con la sensación de haber estado, por un momento, en otro mundo.