Rocío Molina, una de las renovadoras más aclamadas de la danza flamenca contemporánea, llega al festival Dansa Metropolitana con Calentamiento, cuyo aclamado estreno tuvo lugar en Madrid en noviembre.
La bailaora propone una exploración precisa y potente en esos instantes de preparación, la duda, la agitación visceral y paulatina del cuerpo antes de salir al ruedo.
La bailaora y coreógrafa Rocío Molina es una de las figuras más influyentes en la renovación del flamenco del siglo XXI. Su llegada al Dansa Metropolitana con la pieza “Calentamiento” representa uno de los momentos destacados del programa del festival, que cada año reúne propuestas de danza contemporánea, clásica y urbana en diversas ciudades del área de Barcelona.
Una renovadora del flamenco
Nacida en Málaga en 1984, Rocío Molina se ha consolidado como una artista que desafía los límites tradicionales del flamenco. Su trabajo mezcla la técnica del baile flamenco con elementos de improvisación, performance y danza contemporánea.
A lo largo de su carrera ha creado espectáculos que exploran la identidad, el cuerpo y la libertad artística, lo que le ha valido reconocimiento internacional y premios como el Premio Nacional de Danza de España (2010), uno de los galardones más importantes de la danza en España.
“Calentamiento”: una pieza íntima y experimental
En “Calentamiento”, Molina propone un formato poco habitual: un proceso escénico que parte del ritual previo al espectáculo, ese momento en el que el cuerpo se prepara antes de salir al escenario, se puede hablar del calentamiento para el calentamiento…
Creada junto al dramaturgo Pablo Messiez y con dirección musical del Niño de Elche, el planteamiento es radical desde el inicio. Aquí, la previa es el espectáculo principal. Acompañada por un grupo de cantaoras, Molina toma el gesto físico y lo convierte en estado emocional a través de la pieza.
La obra comienza con una paradoja casi conceptual: antes de empezar el calentamiento habrá un calentamiento previo al calentamiento. Esa repetición instala la pieza en un movimiento circular que rehúye la lógica lineal. Cada comienzo contiene su final; cada final, la posibilidad de volver a empezar. El escenario se transforma en un espacio donde la vida parece aplazar cualquier clausura.
En definitiva, la obra permite ver el proceso creativo en vivo, desdibujando la frontera entre ensayo y espectáculo. El público asiste a la construcción del movimiento, a la energía del cuerpo que se activa y al diálogo espontáneo con los músicos.
SIPNOSIS
Desentumecer los músculos. Comunicar calor a un cuerpo. Enardecer a alguien. Excitarlo sexualmente. Enfervorizarse.
Estas, entre otras, son palabras que el diccionario elige para definir la palabra “calentamiento”.
Todas, resuenan en la nueva obra de Rocío Molina.
Apenas comenzar ¿o es que ya había empezado? Rocío nos cuenta que antes de empezar con el calentamiento hará un calentamiento previo al calentamiento, para empezar a calentarse antes de empezar.
Este abrirse al infinito del comienzo es el de la vida diciéndole a la muerte que no es que le tema, es que ni siquiera ha empezado a andar el camino.
Y como cada principio entraña un final, este Calentamiento no dejará de moverse en círculos buscando el alivio.
Lo encontrará a veces en la calma, a veces en el trabajo, a veces en el placer, a veces en el dolor, a veces en soledad, a veces en compañía.
Pero siempre, siempre, siempre, en no dejar que la fiesta termine.