Ocho peregrinos de cuatro países recorren 111 kilómetros hasta la Ciudad Santa en una experiencia de encuentro cultural y espiritual
El histórico camino de peregrinación hacia Jerusalén vuelve a cobrar vida. Ocho peregrinos procedentes de Taiwán, Estados Unidos, España e Israel completaron el pasado 5 de mayo la ruta Way to Jerusalem (W2J), un recorrido de 111 kilómetros que une el puerto de Jaffa, en Tel Aviv, con la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Durante seis días, este primer “grupo pionero global” oficial caminó siguiendo antiguos senderos utilizados durante siglos por viajeros y peregrinos que se dirigían a la ciudad sagrada. La llegada a la emblemática Puerta de Jaffa simbolizó mucho más que el final del trayecto: fue la recuperación de una tradición histórica que hoy vuelve a abrirse al mundo.
La singularidad de esta peregrinación radicó también en la diversidad del grupo. Cristianos evangélicos, católicos y judíos compartieron camino en una experiencia marcada por el diálogo intercultural, la convivencia y el intercambio de historias personales. A lo largo de la ruta, los participantes convivieron con comunidades locales, descubrieron distintas tradiciones y experimentaron la hospitalidad de quienes viven junto al camino.
El proyecto Way to Jerusalem está impulsado por la Asociación de Peregrinación “El Camino a Jerusalén”, fundada por Golan Rice y Yael Tarasiuk, con el apoyo del Ministerio de Turismo de Israel. Su objetivo es recuperar y señalizar una ruta histórica que permita a peregrinos y viajeros volver a caminar hacia Jerusalén, combinando patrimonio, espiritualidad y turismo cultural.
La ruta atraviesa paisajes de gran valor histórico y arqueológico, además de lugares sagrados para el judaísmo, el cristianismo y el islam. Cada etapa ofrece no solo un recorrido físico, sino también una experiencia interior de reflexión y conexión humana.
Como en las antiguas peregrinaciones, los caminantes fueron sellando sus credenciales a lo largo del trayecto. Al llegar a Jerusalén y presentar el documento completo, recibieron el certificado oficial de peregrinación emitido por W2J y el Ministerio de Turismo israelí.
Entre los participantes se encontraba el español Joan Comaposada, peregrino catalán de Barcelona con más de tres décadas recorriendo caminos espirituales, desde el Camino de Santiago hasta esta nueva experiencia en Tierra Santa.
“Mi experiencia en Israel ha sido fantástica; se siente un territorio seguro”, afirma Joan, quien destaca tanto la organización de la ruta como la oportunidad de convivir con comunidades locales y descubrir lugares que difícilmente habría conocido sin esta experiencia.
Para él, el viaje tuvo también una dimensión profundamente emocional: “Mañana llegamos a Jerusalén, y mi corazón alberga dos sentimientos opuestos: el profundo deseo de llegar… y el profundo deseo de que este camino nunca termine”.
Al cruzar finalmente las puertas de Jerusalén, la emoción fue inevitable. Porque más allá del destino, el verdadero sentido del camino estuvo en todo lo vivido durante la travesía.