La actividad fue parte del Festival de los Faroles Celestiales de Pingxi 2026 se celebra hasta el 3 de marzo.
En las montañas del norte de Taiwán, cuando cae la noche y el cielo se tiñe de azul profundo, cientos de luces anaranjadas comienzan a elevarse lentamente hasta perderse en la oscuridad. Es el momento más esperado del Festival de los Faroles Celestiales de Pingxi, una de las celebraciones más poéticas y emblemáticas del calendario cultural taiwanés.
El pasado 27 de febrero, funcionarios, representantes de oficinas extranjeras en la isla y numerosos visitantes se reunieron en la ciudad de Nuevo Taipéi para participar en el tradicional lanzamiento de faroles de papel. Entre ellos destacaron tres faroles con forma de caballo, símbolo de energía, determinación y buena fortuna en la cultura asiática, que ascendieron portando mensajes de esperanza y prosperidad escritos por los asistentes.
Un festival con historia y significado
El festival se celebra en el distrito montañoso de Pingxi, famoso por su antigua línea ferroviaria y su atmósfera nostálgica. La tradición de lanzar faroles se remonta al siglo XIX. Según la historia local, los habitantes encendían y soltaron faroles para avisar a las aldeas vecinas de que el peligro había pasado tras incursiones de bandidos. Con el tiempo, aquella señal de seguridad evolucionó hasta convertirse en un ritual para pedir deseos y atraer la buena fortuna.
Hoy, el evento es uno de los grandes atractivos turísticos del país y forma parte de las celebraciones del Año Nuevo Lunar. Durante varios días —en esta edición hasta el 3 de marzo— miles de personas escriben sus deseos en delicados faroles de papel de arroz, que luego se iluminan con una llama en su interior antes de ser liberados al cielo nocturno.
Un espectáculo de luz y emoción
El momento del lanzamiento es profundamente simbólico. Al elevarse, el farol representa la liberación de preocupaciones y la materialización de aspiraciones personales. Amor, salud, éxito profesional o paz mundial son algunos de los mensajes más repetidos.
En la edición 2026, los faroles con forma de caballo añadieron un toque artístico y temático especial, reforzando el carácter visual del espectáculo. Las formas creativas, los colores vibrantes y la coreografía colectiva convierten el evento en una experiencia sensorial inolvidable tanto para locales como para viajeros internacionales.