Ambas actrices protagonizan una historia íntima sobre la amistad, la literatura y el milagro de vivir bajo la dirección de Mariano Tenconi Blanco
Podrá verse del 26 de marzo al 19 de abril de 2026 en Teatros del Canal de Madrid.
La propuesta, aclamada por la crítica internacional, plantea un delicado y profundo retrato de la amistad femenina y de esas vidas aparentemente ordinarias en las que, de pronto, irrumpe lo extraordinario. Dos mujeres, dos biografías comunes, atravesadas por la literatura, el paso del tiempo y la conciencia de que la vida, en sí misma, es un milagro irrepetible.
‘La vida extraordinaria’ parte de una reflexión poética y científica sobre el origen de la vida en la Tierra para adentrarse, con sensibilidad y emoción, en la historia de Aurora y Blanca, amigas desde siempre. Aurora es profesora, cambia de ciudad, se casa, tiene un hijo, un amante, un marido y escribe poesía. Blanca es modista, vive con su madre, atraviesa pérdidas, relaciones fallidas y también escribe poesía. Dos trayectorias sencillas, sin épica aparente, que se convierten en un canto profundo a la amistad y a la persistencia de lo humano.
La dramaturgia y dirección de Mariano Tenconi Blanco, una de las voces más singulares y reconocidas de la escena iberoamericana contemporánea, construye un relato de enorme delicadeza, donde el tiempo, la palabra y la memoria se entrelazan con una puesta en escena minuciosamente trabajada. La obra confirma el pulso poético y narrativo de un creador que ha sido distinguido con algunos de los premios más importantes de la dramaturgia argentina y cuya trayectoria internacional lo sitúa como una referencia imprescindible del teatro actual.
Sobre el escenario, Malena Alterio y Carmen Ruiz firman dos interpretaciones de gran profundidad emocional. Alterio, con una sólida carrera en cine, teatro y televisión, y Ruiz, una de las actrices más versátiles de su generación, componen un tándem escénico de enorme fuerza y sensibilidad, capaz de sostener durante toda la función un relato íntimo, honesto y conmovedor.
El montaje se completa con un cuidado equipo artístico: escenografía de Ariel Vaccaro, iluminación de Matías Sendón, vestuario de Elisa Sanz, diseño audiovisual de Agustina San Martín y música original y dirección musical de Ian Shifres, que contribuyen a crear un universo escénico preciso y profundamente evocador.