El sábado 27 de junio, a las 22:30h, la Plaza de Toros de Navacerrada acogerá uno de los acontecimientos culturales más singulares del verano madrileño: la interpretación de Carmina Burana al aire libre, una experiencia musical de gran formato organizada por Atlántida Chamber Orchestra. Para quienes quieran convertir la cita en una escapada completa, Box Art Alpino propone una experiencia que combina gastronomía, naturaleza, cultura y descanso en pleno corazón de la Sierra de Guadarrama.
La propuesta invita a llegar a Navacerrada con tiempo para disfrutar de una cena en Cedro, el restaurante gastronómico del hotel, asistir después al concierto y culminar la velada pasando la noche en este singular refugio de montaña rodeado por un bosque de cedros y pinos. Todo ello a pocos minutos del recinto donde tendrá lugar el espectáculo.
Una de las obras más impactantes de la música clásica
Carmina Burana es una de las composiciones más reconocibles y emocionantes del repertorio clásico universal. La obra de Carl Orff, célebre por su imponente apertura O Fortuna, será interpretada por Atlántida Chamber Orchestra, formación que se ha consolidado como una de las propuestas más dinámicas e innovadoras del panorama musical español.
Bajo la dirección de su fundador, Manuel Tévar, director de orquesta, pianista y compositor galardonado internacionalmente, la agrupación destaca por acercar la música clásica a nuevos públicos a través de formatos accesibles y experiencias inmersivas que trascienden el concierto tradicional. La cita convertirá la Plaza de Toros de Navacerrada en un gran escenario al aire libre con más de 100 artistas sobre el escenario, donde coro, solistas y orquesta darán vida a una de las partituras más sobrecogedoras de todos los tiempos.
Una velada entre arte y naturaleza
Antes del concierto, la experiencia arranca en Cedro, el restaurante de Box Art Alpino. El espacio, reconocido por su cocina creativa basada en el producto, propone un menú degustación que comienza con bocados como el bombón crujiente de salmorejo estilo Cajún, ceviche de sardina a la madrileña, rollito de atún rojo con caviar, guacamole y crema agria, el buñuelo líquido de cocido madrileño y la croqueta cremosa de sepia de Palamós. A continuación, llegan platos como la mousse de castañas con alcachofa crujiente y foie, bogavante el Jerez con papa aliñá, el arroz cremoso de gallina ahumado en roble, salmón a la Genoblesa, picaña de wagyu ahumada con puré de mantequilla negra y perlas de miel de lavanda y Pad Thai de albóndigas de rabo en tempura. El recorrido concluye con dos elaboraciones dulces: naranja sanguina con arándanos y hierbabuena y tarta brûlée de queso de la sierra con pera asada.
Y tras el concierto, Box Art Alpino vuelve a ser destino ideal para poner el broche a la cita. Como un moderno refugio de madera, hierro y cristal integrado en la naturaleza, sus veintitrés habitaciones conviven con obras de reconocidos artistas contemporáneos que transforman cada estancia en una pequeña galería, mientras que su spa invita a prolongar la desconexión después de una noche de música.